Acusan a la concejala Flor Hernández de vender lotes sobre un predio que no pagó

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Se trata de un predio de más de cuatro hectáreas ubicado en Morichal, transado en mil millones de pesos y de los cuales tan solo dio 200 millones, hace dos años. A pesar de ello, continúa vendiendo lotes y hasta ha promovido la invasión por parte de varios de los compradores.

Según denuncia la propietaria, Yuliana Maldonado Bonilla, inicialmente hizo una transacción (30 de junio de 2012) con el señor Jorge Alberto Vásquez Rojas, quien dijo ser enviado del entonces alcalde Willman Enrique Celemín Cáceres, y de este recibió 200 millones de pesos como arras del negocio.

Enviado o no del alcalde, el señor Vásquez Rojas reconoció en diciembre su incumplimiento en el pago del saldo pactado, por lo que desistió del negocio y reconoció que la cláusula de penalización debía cumplirse.

Posteriormente, el 2 de marzo de 2013, Yuliana Maldonado celebró un nuevo negocio pero esta vez con la señora Nelly Bonilla Calderón, representante legal de Constructora Brisas Del Llano, todo en representación de la concejal Flor Hernández, con quien realmente pactó la venta.

Inicialmente recibió una serie de pagos, para cubrir la cuota inicial pactada en 200 millones de pesos, pero en abril no le siguieron cancelando. Desde entonces empezaron las desavenencias, la concejal Hernández incluso llegó a promover la invasión por parte de 17 personas a las que les vendió lotes allí.

En esa ocasión, asegura Maldonado, obtuvo la colaboración oportuna de la Policía, que procedió al desalojo antes de que corrieran las primeras 72 horas de la vía de hecho.
Manifiesta que en esa oportunidad la misma Hernández se hizo presente en el lugar y dijo que le pagaría el saldo del compromiso comercial en la manera como le fuera posible, es decir tratando de convertir este en una deuda consentida o de flexible pago.

Posteriormente encontró unos obreros sacando cortes de pasto, los cuales dijeron le habían comprado el material a la concejal Hernández.

“Esto se me volvió una pesadilla, ahora vivo esclava en el cuidado del terreno, temerosa de una nueva invasión de mis predios. Desde hace ya dos años no me cumplió con el pago pero sigue vendiendo un proyecto a la gente, a través de su empresa Brisas del Llano”, afirma la denunciante.

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