Cómo lo que consumimos afecta a las especies amenazadas

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El informe se centró en casi 7.000 especies marinas y terrestres. El mono araña, por ejemplo, está en peligro por los pastos destinados al vacuno y la industria del café.

¿Qué impacto tiene consumir en Estados Unidos un café centroamericano o aceite de oliva español para la fauna de los países de origen? Por primera vez, un mapa global detalla cómo las exportaciones amenazan las especies.

El estudio da a conocer a los consumidores de Estados Unidos, China, Japón y la UE cómo los productos exportados tienen un impacto sobre la biodiversidad que se halla a miles de kilómetros.

Para obtener café o tofu, por ejemplo, se arrasaron bosques en Mato Grosso (Brasil) o Sumatra (Indonesia), agravando la situación de las especies ya en peligro de extinción.

 

Los productos manufacturados, desde los iPhones hasta los muebles de Ikea, también contribuyen al declive de la vida salvaje, según este estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.

Una investigación previa había concluido que el 30% de las especies amenazadas lo estaban debido al comercio internacional.

El nuevo informe, que se centró en casi 7.000 especies marinas y terrestres amenazadas, señala a los países que ponen más en peligro la biodiversidad debido a los productos que importan.

Así, el consumo en Estados Unidos amenaza a especies en la costa este y oeste del sur de México, en América Central, el sur de Europa, el Sahel, el sureste de Asia o Canadá.

Una de las revelaciones es que la producción de aceite de oliva en España y Portugal que se exporta a Estados Unidos tiene un efecto directo sobre el lince ibérico – en peligro de extinción -, debido a la construcción de presas para controlar la irrigación.

Otro dato: alrededor del 2% de la amenaza que pesa sobre la rana arlequín en Brasil puede ser atribuida directamente a la explotación forestal relacionada con la producción de bienes destinados a Estados Unidos.

En el sur de Brasil, la deforestación para los pastos destinados al vacuno pone en peligro al mono araña, una especie también amenazada en América Central por la producción de café.

“Hemos identificado lugares amenazados sobre todo por un pequeño número de países”, explicó a la AFP uno de los autores del estudio, Keiichiro Kanemoto, profesor de la Universidad japonesa de Shinshu.

El mapa “debería facilitar que se iniciara una colaboración directa entre productores y consumidores”, añadió.

Actualmente, el 90% de los más de 6.000 millones de dólares movilizadoscada año para la conservación de las especies es invertido en las naciones ricas donde precisamente se recauda ese dinero.

Para los expertos, es urgente hallar nuevas soluciones ante la pérdida de biodiversidad.

La Tierra ha entrado en un momento de “extinción masiva”, en el que animales y plantas están desapareciendo 1.000 veces más rápido que hace algunos siglos, según científicos.

En los últimos 500.000 años sólo ha habido seis fenómenos como este y algunos de ellos acabaron con 95% de todas las formas de vida.

Los cálculos de este estudio no cubren el impacto del comercio ilegal en la vida salvaje, como por ejemplo la caza de elefantes para obtener marfil, o la captura de pájaros y réptiles exóticos para venderlos como mascotas.

Muchos animales y plantas están protegidos por la Convención de la ONU sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas y Fauna y Flora Salvaje (CITES).

Pero el tráfico ilegal, valorado en 150.000 millones de dólares por año, sigue viento en popa.

ELESPECTADOR.COM

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