Millonario tráfico detrás de las mortales ranas doradas

Ruso que estaría secuestrado en Chocó las buscaba. En el mercado negro valen hasta $ 5 millones.

Una semana después de la desaparición en el Chocó del extranjero Arsen Voscanyan, aparentemente secuestrado por el Eln, las autoridades mantienen la hipótesis de que intentaba sacar ilegalmente del país ranas doradas, una especie endémica de esas selvas.

Habitantes de la región aseguran que Voscanyan, de nacionalidad armenia, pero quien entró al país con un pasaporte ruso, estaba en la zona con otro extranjero con el interés de tener contacto con lugareños que conocen los sitios de cría de esos anfibios, los más venenosos del mundo.

La rana dorada no mide más de cinco centímetros y es capaz de producir una toxina mortal que es utilizada por laboratorios ilegales en Europa para fabricar drogas de alta efectividad contra el dolor, supuestamente más efectivas que la morfina pero sin sus efectos adictivos.
La Policía Ambiental asegura que los traficantes pueden conseguir hasta 1.500 euros –unos 5 millones de pesos– por ejemplar y en un solo viaje se pueden llevar 100 o más de estas ranas, que están en alto riesgo.

Las investigaciones aseguran que los traficantes suelen contratar a indígenas embera para localizarlas. Tradicionalmente, ellos han utilizado la exudación de la rana, que es un alcaloide de altísima concentración, como veneno para sus flechas. De allí que la especie se conoce también como ‘rana dardo’.

El mercado ilegal se mueve tanto que la Policía empezó a implementar desde hace dos años varios protocolos para detectar a los traficantes de animales.

“Con 20 hombres altamente preparados en estas áreas, se está haciendo vigilancia permanente en los principales aeropuertos del país. Ya contamos con perros adiestrados que pueden olfatear las ranas venenosas”, dice la coronel María Antonia Sánchez, jefe de Protección Ambiental de la Policía.

Se sabe que, para evitar los controles, los que llevan las ranas, usualmente extranjeros, prefieren moverse por tierra hacia países vecinos en los que los aeropuertos no tienen protocolos para detectarlas.

Esa tarea es compleja porque los animales no tienen estructura ósea, lo que las hace invisibles a los escáneres, y su transporte subrepticio no resulta tan complejo. Una rana dorada puede resistir hasta dos días dentro de un compartimiento cerrado, explica el científico Iván Lozano Ortega. Agrega que estos diminutos anfibios requieren de muy poco oxígeno, “porque disminuyen su metabolismo en condiciones de oscuridad”.

El general William Salamanca, director de Protección y Servicios Especiales de la Policía, dice que ya ha habido reuniones con varias policías de la región y con autoridades de EE. UU. para hacer un frente común contra este millonario negocio. Agregó que se viene buscando una mayor cooperación de la Policía Europea, Europol, para golpear a los compradores.

Lozano advierte que el riesgo de extinción es alto porque la reproducción de la rana dorada es un proceso lento y que requiere de la conservación de un ecosistema, la selva del Darién, cada vez más amenazada.

Fuente: eltiempo.com

Related posts