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El Portaretratos

Me obsesioné con la fotografía hace más de10 años, justo cuando me mudé a Yopal. Eso hizo de mi cámara la excusa perfecta para explorar la ciudad y el deslumbrante mundo rural que la rodea. Con ella descubrí que el llano no es sólo llano, y que su gente es mucho más que sombreros ante un atardecer.

Así que decidí compartir mi mirada de a poquitos, y así mostrarles historias de un territorio y una gente que es muchas cosas a la vez.

San Pascual Bailón y las promesas

Fotografías tomadas en la Vereda Guayaquito- El Morro/ Yopal

Imagen 1/ Altar con la imagen de San Pascual Bailón

Don Martín Pérez siempre me habló de las fiestas de San Pascual Bailón. Me contaba que eran celebraciones muy serias con protocolos y pasos de baile estrictos y repetitivos en los que, bajo ningún motivo, se le podía dar la espalda al altar. Habían personajes predeterminados: los músicos (interpretando solo música instrumental), las cocineras (coordinando almuerzo, cena y desayuno), los asadores (a cargo de la novilla), los angelitos (niños y niñas con túnicas, alas blancas y coronitas), y los dueños, que eran quienes organizaban la fiesta.

                               Imagen 2/ Angelitos sentados frente al altar

Cuando me lo explicaba me parecía bastante confuso, sin embargo, para Don Martín era un tema importante pues tenía una promesa con el santo que debía cumplir. Y bueno, el 4 de Agosto de 2018,  posiblemente más de 20 años después de haber pactado su promesa, Don Martín la cumplió.

Imagen 3: Don Martín saludando a sus invitados

A la fiesta llegamos más de 100 invitados entre amigos, familiares y vecinos. La casa estaba organizada para el encuentro con el altar a un lado, las sillas mirando hacia el santo, un espacio para la pista de baile, la zona de los chinchorros y la de la cocina y las comidas.

Imagen 4/ Las cocineras en la cocina

Hubo misa, y después de ella palabras de Don Martín. Habló de corazón. Rosa, su esposa, lloró. Sus hijos lo abrazaron. Advirtió a todos que esa era una fiesta diferente, y que aunque había chicha nadie se podía emborrachar. Era una fiesta piadosa y con reglas que explicó varias veces con detalle.

Imagen 5/ Angelitos bailando sin dar la espalda al altar.

Y así fue. Seguimos las instrucciones: imaginamos a San Pascual bailar las primeras tres piezas y las tres últimas también, aprendimos el paso viendo como lo hacían, primero los angelitos y después los dueños. Cuando llegó nuestro turno todos nos animamos a imitarlos bailando sin darle la espalda al altar. Fue divertido. Cuando los unos se cansaban, los otros llegaban a hacer relevos. Los músicos tambiebía durar hasta las 3 de la mañana. Y lo logramosnamosbaba a las 3 de la mañana. Bailamas sillas alrededor de un espacio vacio én se turnaban porque no se podía dejar de tocar. Fue una tarea larga, debíamos bailar hasta las 3 de la mañana, y así lo hicimos.

Imagen 6/ Invitados bailando en parejas de cara al altar

En la mañana, con la sensación del deber cumplido, Don Martín se puso su sombrero sobre el rostro y se durmió. Antes de hacerlo le hice 3 promesas: hacer visible el ritual, honrar mis promesas como él lo había hecho, y nunca faltarle a nuestro pacto de amistad.

Textos y fotografías: Natalia Roa López

 

 

 

 

 

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