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!El robo del siglo!

Electricaribe nació producto de un despelote financiero de la Corporación Eléctrica de la Costa Atlántica (CORELCA), entidad encargada de la generación, transmisión y comercialización de energía en los departamentos de la Costa Caribe, incluyendo San Andrés. C0RELCA murió producto de los malos manejos financieros con la complacencia de un sindicato que también le dio muela a ese cadáver. Y a esto se le agrega también la cultura del no pago de muchos usuarios. Y, para rematar, apareció el fenómeno del Niño en 1997.

La liquidación de este muerto dio origen a que surgieran dos empresas nuevas en 1998. Electricaribe y Electrocosta. La primera asumió deudas por más de 600.000 millones de pesos, y la segunda, por 400.000 millones. Estaba en su apogeo la figura de las privatizaciones del gobierno Gaviria.

Y así nació entonces la ley de servicios públicos (Ley 142 de 1994) dentro de un marco constitucional señalado en los artículos 333, 334, 365 a 370, cambiando la naturaleza jurídica de estas empresas en el manejo de los servicios públicos domiciliarios.

En el año 2007 se unen Electricaribe y Electrocosta quedando una sola empresa. Pero en el 2005 la empresa Gas Natural compra la empresa Unión Fenosa, que terminan siendo los dueños de Electricaribe.

Electricaribe comenzó a patinar financieramente, pues la rentabilidad que ellos buscaban no se veía por ningún lado, a esto se le sumaba la falta de inversión especialmente en redes. La empresa Electricaribe utilizó la facturación falsa y exagerada de sus tarifas, como herramienta de ingresos de tal forma que era normal ver usuarios cuyo servicio pasaba de $100.000 mensuales a $1.000.000, sin tener en cuenta la estratificación y el verdadero consumo de energía por cada usuario.

El usuario ignorante de la ley no sabía que el único camino que tenía era el artículo 154 de la Ley 142 de 1994, o sea el recurso de reposición, para reclamar dentro de los cinco (5) días de recibo de esta factura. Si no lo hacía dentro de este término, esa deuda se convertía en una obligación clara, expresa y exigible, que la empresa en una actitud de aparente compasión la transformaba en el famoso Acuerdo de Pago, que era un atraco disfrazado.

Esperamos entonces que las nuevas empresas que hoy reemplazan a la nefasta Electricaribe (Caribe Mar y Caribe Sol) sean la palanca del desarrollo que necesita esta región.

Por: Francisco Cuello Duarte

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