El 22 de marzo de 2020, el gobierno nacional en el marco de la declaratoria de la emergencia económica, social y ecológica para la contención del Covid-19 profirió el decreto ejecutivo 457, por medio del cual decretó el aislamiento social preventivo obligatorio; pasamos ahora a una nueva fase de aislamiento selectivo y distanciamiento individual responsable a partir del 1 de septiembre según el decreto 1168 del 25 de agosto del presente año.
Lo anterior, requiere plantear dos escenarios que la sociedad Casanareña deberá tener en cuenta para la protección de la salud individual y colectiva, dada la expansión de la pandemia coronavirus Covid-19 y la necesidad de reactivación de la economía.
La primera situación a tener en cuenta: el contagio Covid-19 no está controlado, por el contrario, las estadísticas dan cuenta de su acelerada expansión, luego cada persona deberá protegerse y evitar que su grupo o familia se contagie y requiera hospitalización.
De otra parte, la reactivación de algunos sectores de la economía deberá extremar las medidas de bioseguridad para ofrecer servicios con certeza de no contagio a sus clientes o usuarios.
Un ejemplo de sector económico que el departamento deberá priorizar, es su amplia plataforma de servicios relacionados con el turismo; el cual es considerado como una de las fórmulas para la salud mental en el post encierro de la sociedad; lo que implica relanzarse o reinventarse para la gran oferta de naturaleza, cultura, senderismo, historia, paisajismo, avistamiento de aves y trabajos de llano en fincas posada, entre otras.
Casanare es rico en turismo de naturaleza en la modalidad de caminatas con rutas cortas, entre otras la Laguna del Tablón de Támara, El Tinije, La Graciela. Sitios como Marroquín, Quebrada seca, el Cerro del Venado, veladas de noches en Pueblito llanero con tertulias de llaneridad y una variedad de fincas donde se involucra al visitante en trabajos de Llano.
Se puede potenciar el etnoturismo que ofrece: conocimiento de culturas ancestrales, con visitas a resguardos indígenas para adquirir artesanías, medicina tradicional y gastronomía.
Yopal, nuestra capital, ofrece la más amplia plataforma hotelera de alto y bajo costo, incluyendo posadas en fincas y santuarios de naturaleza y trabajo llanero que responden a la necesidad de superar el encierro.
En ésta gama de oportunidades, cómo no viajar a Trinidad donde se refundo el ejército nacional que le dio la independencia a nuestra patria; a Pore otrora capital del Estado Llanero y de la Nueva Granada; a Támara donde se cosecha el más apetecido café por los europeos; a Hato Corozal – Chire, donde se libró la primera batalla de la independencia.
Para ello se requiere: la observancia de protocolos de bioseguridad que den garantía al turista de no contagio; sellos verdes de aire puro para mitigar encierros prolongados. Guías profesionalizados que ilustren al turista en fauna, flora, cultura, naturaleza e historia etc.
La reactivación requiere de una gobernanza en economía de y post pandemia, es decir, con todo el apoyo institucional, con créditos de fomento personal y empresarial, publicidad y una cultura sectorial amable con el turista que lo lleve a volver e invitar a otros a la tierra de la independencia. Entre tanto, Casanare desde 2016, tiene identificadas 12 rutas turísticas de la independencia que amerita una vitrina de exposición. Pedro Nel Pinzón G.
