La Confederación General del Trabajo expresó su más enérgico repudio a la propuesta del fracasado excandidato presidencial Germán Vargas Lleras de arrasar con todas las prestaciones y la reducción de un 30 por ciento de los salarios de los trabajadores colombianos bajo el sofisma distractor de solucionar la crisis generada por la pandemia del coronavirus.
Sin reato y con el mayor cinismo, Vargas Lleras propone una reducción general de salarios, revisión de los contratos de trabajo, de las convenciones colectivas para suspenderlas, el salario mínimo por horas, eliminar las primas de junio y de navidad, suspender las cesantías y el pago de los intereses de las mismas, flexibilizar los costos de los despidos injustificados, acabar con los subsidios de transporte y acabar con la entrega de las dotaciones obligatorias.
Es decir, en un acto que más bien parece una venganza contra los colombianos por no haberlo elegido como presidente, Vargas Lleras pretende que el Gobierno arrase con la legislación laboral, con todos los acuerdos internacionales que protegen a los trabajadores, con los derechos de asociación y negociación y, en especial, con el sagrado deber de los gobernantes a procurar el bienestar de la sociedad colombiana.
Maliciosamente, el señor Vargas Lleras en un arranque de falsa solidaridad, hace estas abusivas propuestas eludiendo ladinamente proponer medidas como congelar los salarios de los congresistas que no solo son desproporcionados y abusivos, sino un insulto a la pobreza de los colombianos. Se niega a mencionar que, por ejemplo, los 268 congresistas les cuestan a los colombianos más de 25 mil millones de pesos al año sin contar con gastos de telefonía celular, tiquetes aéreos, primas y los salarios de sus diez asesores.
Ante estos gastos desproporcionados e injustificados, la Confederación General del Trabajo propone que como medida para reducir los gastos de los colombianos, reducir los salarios de los congresistas hasta en un 50 por ciento y abocar de inmediato una reforma para adoptar un Congreso unicameral conformado por un número de legisladores en proporción a los habitantes de cada departamento.
En momentos como éstos, los colombianos debemos sentirnos agradecidos de no haber elegido a Vargas Lleras como presidente de colombianos porque a la actual crisis sanitaria se les estaría sumando hoy un estallido social de incalculables proporciones.
Bien decía un filósofo que “cuando los abusos llegan hasta cierto punto y llenan la medida, si no se levanta un reformador, Dios suele consentir un destructor”.
Comité Ejecutivo CGT
