En Colombia la Ley 1616 de 2003 define la salud mental como “un estado dinámico que se expresa en la vida cotidiana a través del comportamiento y la interacción de manera tal que permite a los sujetos individuales y colectivos desplegar sus recursos emocionales, cognitivos y mentales para transitar por la vida cotidiana, para trabajar, para establecer relaciones significativas y para contribuir a la comunidad”.
El panorama frente a la salud mental no es alentador, para el 2019 ya se venían dando cifras preocupantes en diferentes patologías. De acuerdo con la OMS cerca de 450 millones de personas sufren trastornos mentales con una prevalencia similar en hombres y mujeres, con excepción de la depresión, que es más común en mujeres, y el abuso de sustancias, que es más común en hombres (WHO, 2001). Según el Estudio Nacional de Salud Mental de Colombia, en nuestro país 40,1 por ciento (2 de cada 5 personas) de la población colombiana presenta alguna vez en su vida algún trastorno mental.
Las patologías de salud mental se han acentuado por las condiciones asociadas a la pandemia. El encierro, el temor a salir, la angustia por la incertidumbre, la sensación de soledad, sin duda han generado mella en la sociedad. Es así que la ansiedad, el estrés y la depresión se han tomado esta nueva normalidad en la que vivimos, condiciones que nos deben invitar a buscar alternativas para adaptarnos de la manera más proactiva posible.
Pero ¿Qué se puede hacer ante un panorama como el que nos pintó el 2020? Pues bien, en mi casa decidimos no morir en el intento y planteamos diferentes alternativas para sobrellevar los retos del día a día.
Desde inicios de la cuarentena, la casa de mis padres se convirtió en un escenario de cambios en donde emprendimos diferentes actividades: mi mamá y mi hermana se dedicaron a la huerta y el jardín, en donde ahora tenemos papa, zanahoria, tomates, cebolla, perejil, cilantro, manzanilla, ruda, hierbabuena, menta, canelón, apio, pimentón, uchuva, albahaca, mazorca, sábila, ahuyama, cubios, feijoa, brócoli, cidrón, y frijol. En cuanto al jardín, tenemos rosas de diferentes colores, orquídeas, anturios, entre otras. Sencillamente, esto nos dio ilusión, nada más bonito que ver cómo se van cosechando los frutos producidos en nuestra propia casa.
Yo, en mis tiempos libres me dediqué a cocinar, aunque siempre he tenido gusto por esta actividad, crear platos y aprender cosas nuevas en este arte, logró ayudarme a sobrepasar diferentes momentos de tensión y estrés. Es así que ahora preparo postres y otros platos que sin duda en mi casa los han disfrutado mucho y que me han dado la satisfacción de pensar siempre en el mejor menú para compartir con las personas que más amo.
Hoy en día la cocina se constituye no sólo en una necesidad para alimentarse, esta actividad va mucho más allá, al punto que es utilizada de manera terapéutica por diferentes centros de atención de salud mental en el mundo, ya que es un buen recurso para ayudar a la recuperación de personas que sufren depresiones y trastornos derivados, incluso simplemente contra el estrés.
¡Es así que, si la cocina te llama la atención, prepara el mejor menú por ti y para ti! Y sino, encuentra una actividad que te guste y que te ayude a liberar tus emociones, comparte con otras personas, habla, baila, canta, haz deporte, brilla.
Por: Marcela Vega
