El concejal del municipio de Sabanalarga, José Antonio Castro, decidió que él está llamado a aplicar la Ley por sus manos, o mejor con sus botas punta de acero, y la emprendió a patadas en la cara contra un joven que ni siquiera reside en esa localidad. El agredido tiene comprometida la cara y una incapacidad de 18 días y no puede regresar a Panamá, en donde trabaja.
Según el concejal Castro, del partido de la U, él tiene el deber de luchar contra los drogadictos y expendedores de drogas prohibidas en su localidad, para que no dañen a su juventud. Y parece que no tiene restricciones de horario, de funciones y ni siquiera de los efectos del alcohol.
Según relata su víctima Ever Noel Rodríguez Arias – en entrevista con este medio de comunicación y con las autoridades judiciales ante las que interpuso la denuncia penal de lesiones personales-, los hechos sucedieron en la noche el domingo 9 de abril, cuando en compañía de unos amigos asistió a un sitio nocturno para compartir un rato ameno.
Esta era la oportunidad de departir tras una larga ausencia, pues está radicado en Panamá, país en el que regenta un negocio de alimentos. Aunque todo marchaba bien, la noche empezó a estropearse. Mientras bailaba con una joven, observó que el concejal Castro increpaba a su hermano menor, acusándolo de ser consumidor y expendedor de drogas ilícitas en esa localidad.
Ever Noel dice que en ese momento intervino pero llamando a la calma y le manifestó al concejal Castro que no deseaba inconvenientes ni con él, ni con nadie. Agrega que unos momentos después decidieron abandonar el lugar. Eran las 12:00pm y ya estaban cerrando el establecimiento. Al paso que abandonaban el sitio, escuchó cuando el concejal Castro decía a otros: “Ese es el hermano mayor, otro que viene a traer drogas al pueblo”; sin embargo, prefirieron salir y dirigirse a unas bancas del parque ubicado al frente, buscando evadir la confrontación.
Ataque sorpresa, patada de ornamentador
Manifiesta que habían transcurridos cerca de 20 minutos, cuando sintió un fuerte golpe en el rostro. Nunca vio venir lo que lo azotaba, porque descubrió entonces que el concejal le había atacado por la espalda, desde donde le propinó una patada con las botas punta de acero que suele calzar sus pies, según dice la víctima le relataron haciendo honor a su oficio de ornamentador.
“Él me quería seguir pegando y de seguro lo hubiera logrado, porque yo quedé aturdido. Lo que me salvó de una lesión aún más grave fue que los presentes, todos, reaccionaron en mi defensa. Temo que hasta me hubiera quitado la vida a golpes”, afirma la víctima y agrega que incluso lo único que hizo que el agresor se retirara del lugar fue la advertencia de que habían llamado a la policía y ya venían en camino. Solo entonces, y estando ebrio, Castro abordó su moto y se marchó.
Pero allí no culminaba toda esta pesadilla. En el centro de salud a donde fue llevado para recibir atención médica, y mientras esperaban a que llegara la médico de turno, llegó el concejal Castro acompañado de su esposa. Allí, retomó los bríos y aparte de proferir más insultos a su víctima, reclamaba que a él lo tenían que atender primero por su calidad política o dignidad de concejal.
Larga incapacidad

A pesar de todo, logró que la médico le dictaminara una incapacidad de siete días. Pese a ello, decidió trasladarse hasta Yopal para asistir al Instituto de Medicina Legal, en donde consideraron que las lesiones son mucho más graves de lo que le pareció a la médico rural de Sabanalarga. La incapacidad fue ampliada a 18 días y adicionalmente le indicaron que debe tomar unas placas para tener una mejor valoración.
“Tengo sangrado continuo, inflamación, dolor intenso de ojo y cabeza en general, media boca adormecida. Para colmo de males, no puedo regresar a trabajar por ahora como chef en la ciudad de Panamá, como quiera que yo soy la imagen del restaurante y tengo el rostro desfigurado»
A Ever Noel Rodríguez Arias le fue mal en estas vacaciones de Semana Santa. La visita familiar se prolongó más de lo que pensaba. Ahora quedó atrapado en Colombia hasta aclarar lo sucedido. Al menos un mes, según estas cuentas
