Reclutadores de personal que recorren municipios de la costa Atlántica, convencieron a cinco jóvenes provenientes de Piñón-Magdalena para que laboraran en las palmeras de Casanare, propuesta que pasó de ser una gran oportunidad a un vasallaje.
Según la versión de los jóvenes a ellos se les recluta en su municipio de origen, donde el intermediario que es una persona ducha en esta labor, les promete un estipendio promedio mensual libre de millón y medio a dos millones de pesos.
Sin embargo, cuando llegan a Maní (Casanare) son recibidos por una empresa que ellos denominan como “La Cooperativa de trabajo” y que estaría bajo la representación legal de la señora Nohora Saavedra; allí presuntamente suscriben un contrato laboral donde se comprometen a recolectar el fruto de Palma Africana a favor de una palmera, mas sin embargo nunca queda acordado a cómo se les pagara tonelada recolectada.
Lo cierto es que son trasladados a la palmera del grupo “Palmar de Altamira S.A.S” sin la copia del documento suscrito entre ésta empresa y ellos, pero sí con la novedad que los contratantes de ahora en adelante les descontaran de su paga lo correspondiente a su seguridad social, riesgos laborales, implementos para la recolecta, alimentación, dotación y demás herramientas que requieran para el desarrollo de sus labores.
Donde la jornada diaria laboral es de cinco de la mañana a tres de la tarde de lunes a domingo, que por cada fruto que desperdicien o pierdan se les descontara 100 pesos, pero si es un racimo serán 12 mil pesos.
A los 15 días promedio de estar trabajando uno de los cortadores de fruto sufre un accidente donde ve comprometido su pie por cuenta de machetazo que se da a la hora de hacer un corte, no es llevado con ningún médico, es suturado por una enfermera en el mismo campamento y se le ordena volver al campo, nunca fue reportado el incidente a riesgos laborales y fue amenazado que si no continuaba trabajando debería dejar la finca, según el capataz de grupo “la gente que no producía no sirve en esta industria”
Cuando el joven se ego a volver al campo y uno más de su cuadrilla reclamo que era injusto y que además les habían prometido un préstamo para enviar dinero a sus familias los jefes inmediatos de campo tomaron la decisión de desvincularlos de la palmera, obviamente sin pago alguno y sacándolos del predio a su suerte.
Un camionero que pasaba por la zona decide acercarlos al municipio de Yopal, estando aquí sin dinero con maletas en mano, el grupo de jóvenes se ven obligados a pernoctar en parque y a buscar ayuda entre la gente.
Son dirigidos al Ministerio de trabajo, la casa de la justicia y a un abogado particular, donde reposan el caso, pero donde no han podido lograr que les paguen lo adeudado y ahora están pidiendo ayuda económica para poder regresar a su lugar de origen.
Según información de locales maniceños no es la primera vez que sucede estos hechos, algunas palmeras dejan a su suerte a los trabajadores y es a la administración municipal la que les toca gestionar para garantizarles el regreso a sus entes territoriales. En los últimos casos van un promedio de 40 trabajadores en estas mismas circunstancias.
Ahora David Enrique Castro Vizcaino, Alvaro Javier Esquea Vizcaino, Luis Miguel Morales Quintero, Manuel Emilio Vizcaino Mendez Y Marco Fidel Teran Vuelva, dependen de la limosna que puedan recaudar para el regreso a sus casas, sin dinero, algunos de ellos convalecientes y sin respuesta de la justicia en este caso.
Reclutadores de personal que recorren municipios de la costa Atlántica, convencieron a cinco jóvenes provenientes de Piñón-Magdalena para que laboraran en las palmeras de Casanare, propuesta que pasó de ser una gran oportunidad a un vasallaje.
Según la versión de los jóvenes a ellos se les recluta en su municipio de origen, donde el intermediario que es una persona ducha en esta labor, les promete un estipendio promedio mensual libre de millón y medio a dos millones de pesos.
Sin embargo, cuando llegan a Maní (Casanare) son recibidos por una empresa que ellos denominan como “La Cooperativa de trabajo” y que estaría bajo la representación legal de la señora Nohora Saavedra; allí presuntamente suscriben un contrato laboral donde se comprometen a recolectar el fruto de Palma Africana a favor de una palmera, mas sin embargo nunca queda acordado a cómo se les pagara tonelada recolectada.
Lo cierto es que son trasladados a la palmera del grupo “Palmar de Altamira S.A.S” sin la copia del documento suscrito entre ésta empresa y ellos, pero sí con la novedad que los contratantes de ahora en adelante les descontaran de su paga lo correspondiente a su seguridad social, riesgos laborales, implementos para la recolecta, alimentación, dotación y demás herramientas que requieran para el desarrollo de sus labores.
Donde la jornada diaria laboral es de cinco de la mañana a tres de la tarde de lunes a domingo, que por cada fruto que desperdicien o pierdan se les descontara 100 pesos, pero si es un racimo serán 12 mil pesos.
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Cuando el joven se ego a volver al campo y uno más de su cuadrilla reclamo que era injusto y que además les habían prometido un préstamo para enviar dinero a sus familias los jefes inmediatos de campo tomaron la decisión de desvincularlos de la palmera, obviamente sin pago alguno y sacándolos del predio a su suerte.
Un camionero que pasaba por la zona decide acercarlos al municipio de Yopal, estando aquí sin dinero con maletas en mano, el grupo de jóvenes se ven obligados a pernoctar en parque y a buscar ayuda entre la gente.
Son dirigidos al Ministerio de trabajo, la casa de la justicia y a un abogado particular, donde reposan el caso, pero donde no han podido lograr que les paguen lo adeudado y ahora están pidiendo ayuda económica para poder regresar a su lugar de origen.
Según información de locales maniceños no es la primera vez que sucede estos hechos, algunas palmeras dejan a su suerte a los trabajadores y es a la administración municipal la que les toca gestionar para garantizarles el regreso a sus entes territoriales. En los últimos casos van un promedio de 40 trabajadores en estas mismas circunstancias.
Ahora David Enrique Castro Vizcaino, Alvaro Javier Esquea Vizcaino, Luis Miguel Morales Quintero, Manuel Emilio Vizcaino Mendez Y Marco Fidel Teran Vuelva, dependen de la limosna que puedan recaudar para el regreso a sus casas, sin dinero, algunos de ellos convalecientes y sin respuesta de la justicia en este caso.
