Confusos hechos rodean un cruce de disparos entre miembros del Gaula y un grupo de hombre armados en una finca de Yopal. Al parecer, una deuda contraída entre la dueña de bares y un prestamista habrían originado el cobro por las vías de hecho. Hay tres heridos de bala.
Segú versiones preliminares, la señora Edilia del Socorro, más conocida en Yopal como doña Gloria, y quien es propietaria de los establecimientos Lejanías y el Estadero Atajo Paisa, entre otros, pidió 150 millones de pesos al comerciante Alexander Perilla, dinero sobre el cual debía pagar una cuota mensual de intereses,
Debido a que se registró un retraso el pago pactado, el prestamista le advirtió que debía entregarle una de sus propiedades, para lo cual se haría presente ayer en horas de la tarde en la finca de la deudora.
Ante la aparente amenaza de una especie de expropiación directa, doña Gloria acudió al Gaula del Ejército a denunciar los hechos, por lo cual el Grupo Antisecuestro y Extorsión organizó un operativo y se trasladó a la finca ubicada en el corregimiento de Tilodirán.
Posteriormente arribó al sitio una camioneta a bordo de la cual iban cinco personas fuertemente armadas y al percatarse de la presencia de los miembros del Gaula abrieron fuego y se inició la refriega de disparos.
El conductor dio reversa y condujo a toda velocidad hasta el Hospital de Yopal, en donde fueron atendidas tres personas cada una con heridas de bala en abdomen, estómago y una pierna, respectivamente.
Hasta allí llegó la persecución de los miembros del Gaula Militar y unidades de la policía que en ese momento se unieron a la operación.
Versiones igualmente confusas dan cuenta de que el conductor de la camioneta estaba ensangrentado debido a que auxilió a sus acompañantes pero posteriormente no se halló en el lugar. Llama aún más la atención el hecho de que los presentes manifestaran que al parecer es de apellido Vidal.
Otro asunto por establecer es el de porte de armas en plena restricción legal para ello. Aun sin terminar la diligencia judicial en el lugar de los hechos, se ubicaban allí cientos de vainillas sin que se precise si los hombres portaban salvo conductos para las armas.
