La temporada seca en Casanare ha dejado un saldo crítico en materia ambiental y de infraestructura, según el más reciente balance técnico de las autoridades de gestión del riesgo y los organismos de socorro. A la fecha, se han registrado 91 incendios de cobertura vegetal, los cuales han consumido un total de 13.463 hectáreas de vegetación nativa en diferentes zonas del departamento.
Más allá de la pérdida de capa vegetal, el reporte subraya el impacto directo sobre la fauna silvestre, que se ha visto desplazada o atrapada por las llamas en ecosistemas de sabana y morichales. A este panorama se suman los efectos de fenómenos atmosféricos mixtos; aunque predomina la sequía, se han reportado cuatro vendavales que dejaron afectaciones en 29 viviendas y una institución educativa.
Debido a estas condiciones, el IDEAM mantiene la alerta roja por alta probabilidad de incendios en más de la mitad de los municipios del departamento. La lista de poblaciones bajo máxima vigilancia incluye a:
- Orocué
- San Luis de Palenque
- Yopal
- Aguazul.
- Hato Corozal
- Maní
- Pore
- Villanueva
- Trinidad
- Paz de Ariporo
Los organismos de socorro permanecen en alistamiento preventivo ante la posibilidad de nuevas conflagraciones, mientras que las autoridades meteorológicas advierten que la baja humedad y los fuertes vientos facilitan la propagación del fuego en estas localidades.

