La Federacion colombiana de educadores Fecode denuncian que el gobierno de santos lo que está logrando con el uso de los recurso del IVA es fortalecer a los privados y con ello privatizar la educación superior en Colombia
Según Fecode, Juan Manuel Santos, terminó favoreciendo a la banca y a la privatización de la educación: el IVA de la reforma tributaria no se fue para la educación, se fue para el fortalecimiento del Icetex.
Según estas cuentas para las universidades públicas había un estimado de destinación en el 2017 de 465.023 millones cero para el Icetex, es decir, un 100% para el sector, ya en la práctica en el 2017 se entregaron 186.272 millones, el 40.1% a la pública; y para el Icetex 278.751, el 59.9%. En el 2018, la educación superior pública se llevó 195.772 millones, el 42.1%; y el Icetex 269.520 millones, el 57.9%. No había ninguna buena intención de esa reforma, el interés era para la privatización.
“Orientar parte del IVA para alimentar el patrimonio del Icetex es simplemente buscar cómo sacar del bolsillo de quienes necesitan acudir al crédito, muchos más intereses de los que se podrían tener si esos recursos se destinarán directamente a la universidad pública. La orientación de recursos públicos como son los impuestos generados por todos los ciudadanos hacia la demanda, atenta contra el derecho universal de la oferta de las universidades públicas para cualquiera que tenga los méritos para ello. Sin embargo, aquí lo que se observa es que con el Icetex o el programa Ser Pilo Paga se están consintiendo los bolsillos de entidades privadas en detrimento de los bolsillos rotos que hoy tienen las universidades públicas, y se evidencia en las falencias de infraestructura en el solo ingreso o presupuesto de funcionamiento de las mismas”, explica el economista José Roberto Acosta.
Santos fortaleció la demanda a través de los créditos, asegurados con Ser pilo paga y ahora con el crédito Saber, al tiempo, debilitó la oferta en el sector público satanizando el saber libre pensador del sector público. La educación es un derecho y en Colombia hay que jugar con las mismas armas, no las del mercado sino las de la Constitución.
