Un Papa cercano a los feligreses; una persona con carisma que conoce muy bien cuáles han sido los problemas del conflicto colombiano y que sabe perfectamente cuáles son las cicatrices que ha dejado la violencia, fue lo que los colombianos pudieron observar tras la visita del Sumo Pontífice Francisco.
Su llegada a Bogotá el 6 de septiembre dio pistas de cómo sería el encuentro del Papa Francisco con los colombianos. En sus discursos mencionó el fútbol colombiano; la arepa paisa; el folclor y adicionalmente uso prendas que identifican a distintas zonas del país como la ruana, el poncho, el carriel y el sombrero vueltiao.
En Villavicencio se protocolizó la beatificación de Monseñor Jesús Emilio Jaramillo asesinado por el Eln en 1.989 y del padre Pedro María Medina Ramos conocido como el ‘Cura de Armero’ quien resultó muerto en una de las revueltas del Bogotazo el 10 de abril de 1.948.
Entre los mensajes principales de Francisco están el perdón, la reconciliación, el reconocimiento de la vulnerabilidad como atributo de los seres humanos y priorizar la ayuda con amor hacia las personas menos favorecidas.
Según la presidencia de la República Durante los dos primeros días de la visita apostólica hubo una reducción del 60% de homicidios en el país y una disminución en todas las cifras de criminalidad.
Son varias las historias de violencia que se han conocido tras el recorrido del Papa Francisco a Colombia, pero que hoy en día son una prueba de que el perdón, la esperanza y la reconciliación son posibles.
Fue en la capital del Meta en donde el Santo Padre dijo a cerca de 650.000 personas que asistieron al Parque Las Malocas: ‘Ustedes llevan en su corazón y en su carne las huellas de la historia viva y reciente de su pueblo, marcada por eventos trágicos pero también llena de gestos heroicos, de gran humanidad y de alto valor espiritual de fe y esperanza’, declaró el Papa.
‘Vengo aquí con respeto y con una conciencia clara de estar, como Moisés, pisando un terreno sagrado. Una tierra regada con la sangre de miles de víctimas inocentes y el dolor desgarrador de sus familiares y conocidos. Heridas que cuesta cicatrizar y que nos duelen a todos, porque cada violencia cometida contra un ser humano es una herida en la carne de la humanidad; cada muerte violenta nos disminuye como personas’, manifestó Francisco.
En los 4 días de recorrido por Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena, Francisco invitó a la comunidad a orar y a vivir la vida siendo felices, dejando de lado pequeñeces que generan discusiones día a día.
Como agradecimiento a los colombianos por su excelente recibimiento, el Papa Francisco decidió que se despedirá de sus feligreses en papamóvil este domingo sobre las 7:30 de la noche, haciendo un recorrido hasta el aeropuerto de Catam.
