En una noche redonda, la selección nacional venció 3-0 a Polonia y recuperó la ilusión en la Copa del Mundo. El cambio de actitud y la mano de Pékerman, las claves del éxito.
Un grito de gol que anhelaba toda Colombia. Un momento que Radamel Falcao García había visualizado desde que comenzó con su sueño de ser futbolista, desde que viendo el Mundial de Italia 90 saltó del sofá a gritar el tanto de Freddy Rincón a Alemania, acompañado de su mamá Juana y su papá Radamel. Este domingo, en el Kazán Arena, Falcao marcó lo que representará el punto de partida del sueño de miles de niños colombianos que querrán emularlo. “El Tigre Falcao”, gritaron al ritmo de la canción Seven Nation Army de The White Stripes los cerca de 35 mil colombianos en las tribunas del escenario mundialista, los mismos que festejaron el triunfo 3-0 frente a Polonia, que deja al equipo nacional con la ilusión de seguir avanzando en Rusia 2018.
Ese, el momento más emotivo de una noche perfecta para la selección de Colombia, en un partido que representaba su futuro en esta Copa del Mundo y el cual supieron sortear con jerarquía, calidad y tres goles (Yerry Mina, Falcao García y Juan Guillermo Cuadrado) que significarán más que tres puntos. Este triunfo llena de motivación a un plantel del que decían estaba dividido por dentro. Pero que en cada jugada demostró que está compacto y que le cree al técnico argentino José Pékerman.
Sin inventar. Sin pensar en el ¿vamos a ver qué pasa? Pékerman no se guardó nada de cara al segundo partido en Rusia 2018 y por eso salió con un once titular atrevido. La falta de generación de fútbol había sido uno de los principales inconvenientes ante Japón, así que la mejor solución para eso sería seleccionar a los que saben con el balón, a aquellos que se les facilita jugar para los demás. Cambió y juntó en el medio campo ofensivo a Juan Guillermo Cuadrado, Juan Fernando Quintero y James Rodríguez, los tres de brillante actuación (James fue catalogado por la Fifa como el mejor jugador del partido). También apostó por recuperar la memoria futbolística y por eso en la zaga central ubicó a los que venían siendo inicialistas en los últimos tiempos del proceso: Yerry Mina y Dávinson Sánchez.
Jugar bajo presión no es fácil. Si en la tribuna se sentía ansiedad y nervios por parte de los colombianos presentes, también en la cancha se podía percibir eso. Costó ganarse esa confianza. Atreverse a proponer. Pero cuando en el terreno de juego hay hombres de calidad eso se da orgánicamente. El gol que abrió el camino del triunfo fue una acción en la que se juntaron James, Cuadrado, Quintero y Mina, quien agredió de la mejor manera que lo sabe hacer: con el juego aéreo.
Con confianza fluyó el fútbol de Colombia, el de toque, el que hará que este equipo pueda recuperar la memoria futbolística que lo llevó a brillar hace cuatro años en Brasil. El fútbol es un estado de ánimo, esa es una de las frases más famosas que pronunció el exfutbolista argentino Jorge Valdano, y sí que se está demostrando que es verás con lo que está viviendo el equipo tricolor en este Mundial.
Para ese partido regresará Carlos Sánchez, quien pagó este domingo la fecha de sanción. Es decir que la primera misión del DT será decidir quién acompañará a La Roca en la zona de recuperación. En teoría, debería ser Matheus Uribe, pues Abel Aguilar salió lesionado este domingo y Wilmar Barrios es más parecido a Sánchez. Ese será un problema por resolver en los próximos días. También habrá que ver cómo evoluciona David Ospina, quien terminó cogeando y pidió el cambio pero no pudo ser sustituido porque no había modificaciones disponibles.
La nueva Colombia ilusiona. Hay suficientes razones para soñar, pero como dice Yerry Mina, “con los pies en la tierra y los ojos en el cielo”.
Tomado de: elespectador.com
