El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, endureció este lunes su postura frente a Irán al emitir un ultimátum. El mandatario advirtió que su administración está preparada para destruir infraestructuras civiles estratégicas, incluyendo puentes y plantas energéticas, si Teherán no procede a la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz.
Durante una rueda de prensa, Trump fijó la noche de hoy martes como el plazo límite para que las autoridades iraníes restablezcan el tráfico marítimo en esta vía clave, por donde históricamente transitaba el 20% de las exportaciones mundiales de crudo antes del inicio de las hostilidades.
En sus declaraciones, el jefe de Estado estadounidense afirmó que las capacidades militares de su país permitirían arrasar con los puntos neurálgicos de la infraestructura iraní en un periodo de apenas cuatro horas. «Todo el país podría ser eliminado en una sola noche, y esa noche podría muy bien ser la de mañana», sentenció el mandatario, subrayando que la parálisis del estrecho de Ormuz representa una amenaza directa a la seguridad energética global.
El estrecho de Ormuz, punto geográfico de fricción entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, permanece bloqueado por fuerzas iraníes, lo que ha generado una interrupción masiva en el suministro de petróleo y un aumento en la volatilidad de los mercados financieros internacionales. Analistas de defensa señalan que un ataque de la magnitud sugerida por la Casa Blanca implicaría una devastación total de los sistemas de servicios públicos y de movilidad en territorio iraní, lo que podría derivar en una crisis humanitaria regional. Por su parte, la comunidad diplomática en las Naciones Unidas ha hecho llamados urgentes a la moderación, buscando evitar que el vencimiento del plazo este martes desencadene una guerra abierta.
Hasta el momento, el Gobierno de Irán no ha emitido una respuesta oficial al ultimátum, mientras que el Pentágono ha reforzado su presencia naval y aérea en las proximidades del Golfo.
