El Ejército israelí anunció este lunes el inicio de lo que calificó como «operaciones terrestres limitadas» en el sur del Líbano, dirigidas específicamente contra infraestructuras de la organización Hezbolá. Según el comunicado oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel, la incursión se produce tras una serie de bombardeos aéreos y ataques de artillería destinados a mitigar amenazas directas contra su frontera norte. El mando militar aseguró que las tropas cuentan con inteligencia precisa para golpear objetivos estratégicos, marcando una nueva fase en las hostilidades que han mantenido en alerta a la comunidad internacional.
Simultáneamente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una fuerte advertencia sobre la estabilidad de la OTAN en relación con la crisis en Oriente Medio. Según reportó el diario Financial Times, el mandatario republicano señaló que la alianza podría enfrentar un futuro «muy malo» si los socios de Washington no colaboran en la protección del estrecho de Ormuz. Trump ha instado a sus aliados europeos y asiáticos a desplegar buques de guerra en la zona para garantizar el libre tránsito de hidrocarburos, ante las crecientes amenazas de bloqueo en este punto crítico para el comercio global.
Sin embargo, el llamado de la Casa Blanca ha encontrado resistencias significativas entre sus aliados estratégicos. Países como Japón y Australia ya manifestaron formalmente su negativa a enviar barcos de guerra a la región, priorizando soluciones diplomáticas o misiones independientes de escolta. Esta falta de consenso pone de relieve una grieta en la estrategia de seguridad colectiva liderada por Washington, mientras el precio del crudo muestra volatilidad tras la confirmación de las maniobras terrestres israelíes en territorio libanés.
A nivel diplomático, la ONU ha expresado su preocupación por la seguridad de los civiles y del personal de paz desplegado en la Línea Azul que separa a ambos países. Por su parte, el gobierno libanés ha solicitado una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad para abordar la violación de su soberanía territorial. Mientras tanto, en Washington, los asesores de seguridad nacional evalúan las posibles repercusiones de la negativa de sus aliados, en un escenario donde la seguridad del suministro energético mundial depende de la estabilidad en las aguas del Golfo.
