El Tribunal Supremo Federal de Brasil ordenó este lunes 4 de agosto el arresto domiciliario del expresidente Jair Bolsonaro, de 70 años, tras incumplir medidas cautelares impuestas previamente en el marco del juicio que enfrenta por tentativa de golpe de Estado. La decisión fue firmada por el magistrado Alexandre de Moraes, quien es el instructor del proceso judicial en su contra.
Como parte del régimen judicial, Bolsonaro deberá usar una tobillera electrónica, permanecer en su residencia durante las noches y los fines de semana, y tiene prohibido utilizar teléfonos móviles o redes sociales, incluidas las cuentas de sus familiares, salvo comunicación autorizada por sus abogados.
La Corte ratificó que este nuevo confinamiento se debe a que el exmandatario violó las restricciones al participar indirectamente en una movilización de apoyo, transmitida a través de sus hijos, lo que fue interpretado como una intención de coaccionar al sistema judicial. Además, se reportó la incautación de sus teléfonos móviles y la prohibición de recibir visitas no autorizadas.
Bolsonaro, acusado de liderar una organización criminal con el objetivo de revertir su derrota electoral de 2022 e incluso planear atentados contra el presidente Lula y magistrados, podría enfrentar una condena de hasta 40 años de cárcel si es hallado culpable.
Esta medida judicial intensifica la crisis política en Brasil y genera tensión internacional: Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha expresado respaldo al exmandatario, ha impuesto aranceles al país y sancionado al juez Moraes, lo cual ha generado una fuerte reacción del gobierno brasileño que denuncia interferencia extranjera
