La situación en Oriente Medio registró un nuevo pico de hostilidad en las últimas horas tras el lanzamiento de una masiva oleada de misiles por parte de Irán hacia territorio israelí. El ataque, que dejó al menos seis heridos en la ciudad de Tel Aviv según reportes de medios locales, ocurrió apenas horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestara optimismo sobre el avance de las conversaciones diplomáticas. El mandatario estadounidense había anunciado una extensión de cinco días al plazo otorgado a Teherán para la reapertura del Estrecho de Ormuz, calificando los diálogos previos como «muy positivos» para el cese de las hostilidades.
En respuesta a la persistencia del conflicto, que está próximo a cumplir un mes de duración, las Fuerzas de Defensa de Israel mantuvieron su ofensiva aérea sobre la capital libanesa. Durante toda la noche, se reportaron bombardeos en los suburbios del sur de Beirut, afectando zonas residenciales y puntos estratégicos de comunicación. Según declaraciones recogidas por la agencia AFP, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que las unidades militares tienen la orden de tomar el control operativo del sur del Líbano, lo que sugiere una profundización de la incursión terrestre en la región fronteriza.
La nueva ofensiva iraní pone en duda la efectividad de los canales de mediación establecidos por la administración de Washington, que busca evitar un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz por su impacto en los precios globales del crudo. Mientras el presidente Trump aboga por una salida negociada, los ataques recíprocos entre las potencias regionales continúan escalando, ignorando los plazos de tregua propuestos. Los sistemas de defensa antiaérea en Israel permanecen en máxima alerta ante la posibilidad de nuevas incursiones desde territorio iraní, mientras el número de heridos en zonas urbanas sigue bajo verificación de los organismos de socorro.
