Una ola de violencia sacudió este fin de semana a la región central de Haití, cuando un ataque a gran escala perpetrado por pandillas armadas, presuntamente por la banda Gran Grif, provocó la muerte de al menos una docena de personas, entre hombres, mujeres y niños, mientras numerosas casas fueron incendiadas y cientos de habitantes huyeron en busca de refugio.
Autoridades policiales informaron que cerca del 50% del departamento de Artibonite quedó bajo control de las pandillas tras los ataques, que afectaron localidades como Bercy y Pont‑Sondé. A causa del asedio, muchos pobladores abandonaron sus viviendas de madrugada; entre quienes murieron según reportes, se encuentran una mujer, un niño y al menos un funcionario local.
Testigos y sobrevivientes denunciaron que la violencia comenzó con ráfagas de disparos indiscriminados y que los agresores incendiaron hogares y vehículos, lo que desató una huida masiva hacia zonas costeras y seguras, como Saint-Marc. Las pandillas además difundieron parte de sus acciones a través de redes sociales, en lo que parece ser una estrategia de terror destinada a consolidar su poder territorial.
Organismos de derechos humanos han advertido que este ataque no es un hecho aislado. Entre enero y septiembre de 2025, en Artibonite se registraron al menos 24 ataques armados o masacres en 25 localidades, perpetrados por grupos como Gran Grif, lo que evidencia un preocupante aumento de la violencia en la región. La situación humanitaria ya es crítica: muchas familias han perdido sus hogares y el desplazamiento interno sigue en ascenso.
