Este jueves el Gobierno de Colombia anunció la suspensión de las Transacciones Internacionales de Electricidad (TIE) con Ecuador, en el marco de una escalada de medidas comerciales y diplomáticas entre los dos países vecinos. La decisión fue tomada por el Ministerio de Minas y Energía de Colombia y formalizada mediante resolución, que invoca la protección de la soberanía y seguridad energética del país.
El ministro Edwin Palma explicó que la medida es preventiva y busca garantizar que el servicio eléctrico interno, que alimenta hogares, industrias y servicios público, se mantenga estable, en un momento en que las condiciones climáticas y la proyección de la demanda presionan la oferta disponible dentro del sistema nacional.
Esta determinación se da como respuesta a una decisión previa de Ecuador, donde el presidente Daniel Noboa anunció en días recientes la imposición de un arancel del 30% a productos colombianos, denominado “tasa de seguridad”, argumentando una falta de cooperación bilateral sobre seguridad fronteriza y narcotráfico.
Paralelamente, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia anunció la imposición de un arancel del 30% a la importación de 20 productos ecuatorianos, medida descrita por las autoridades como “proporcional, transitoria y revisable” para intentar restablecer el equilibrio en las condiciones del comercio bilateral.
Ecuador respondió con acciones recíprocas en varios frentes. La ministra de Energía, Inés Manzano, afirmó en redes que su país ajustará la tarifa de transporte de crudo por el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), como reacción a las decisiones tomadas por Colombia en materia comercial y energética. En un comunicado oficial, el Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador aseguró que el sistema eléctrico nacional está en capacidad de cubrir de forma autónoma la demanda diaria, incluso sin importar energía desde Colombia, señalando que el Sistema Nacional Interconectado registra una disponibilidad real de 5.454 megavatios y puede atender la demanda nacional con generación propia y estabilidad en el suministro.
Expertos y analistas consultados por medios internacionales señalan que Colombia suministra tradicionalmente una porción significativa de la energía consumida en Ecuador, y que la medida de suspensión puede impactar brevemente la complementariedad técnica pero no la operación del sistema ecuatoriano en el corto plazo
