Las fuertes lluvias que se registran en Perú han generado el desbordamiento de ríos y avalanchas que han arrasado con casas, camiones, piedras y madera, entre otras cosas.
Además del drama que viven familias que lo han perdido todo, incluso a algunos de sus familiares, se suma el abuso de personas que se están aprovechando de la necesidad.
El casanareño Riquelme Jiménez quien está radicado en Lima, señaló que entre las primeras medidas adoptadas es que en los supermercados venden agua de manera controlada y no en grandes cantidades.
Hay carrotaques en varias ciudades suministrando agua a las personas que han resultado afectadas.
Recordó que en Lima no llueve hace varias décadas, pero que están en alerta de un terremoto o un tsunami.
“Esto es muy preocupante porque el aeropuerto queda muy cerca del mar y si llega a ocurrir una tragedia, quedamos encerrados y sin posibilidad de salir de la ciudad o de recibir algún tipo de ayuda de manera oportuna”, explicó Jiménez.
Dijo que en su caso propio se ha preparado con una maleta que contiene elementos como linternas, enlatados y ropa, en caso de que ocurra algo, reiterando que generalmente llueve en las noches en zonas cercanas a Lima.
