Estudio de investigadores latinoamericanos halló 11 especies de agua dulce en Colombia. En total se lograron identificar 31 especies de rayas de agua dulce. Brasil es el país que cuenta con la mayor cantidad de especies (24), seguido de Colombia (11), Perú (10), Argentina y Paraguay (6 cada uno). La cuenca con mayor riqueza es la del Amazonas.
Los tiburones son una prioridad de conservación para los organismos internacionales. Pero ¿qué pasa con las rayas, sus parientes de agua dulce, que están amenazadas por la explotación para el negocio de los acuarios de todo el mundo?
Para dar respuesta a esa pregunta, 67 investigadores de Latinoamérica, 32 organizaciones –incluyendo universidades, autoridades pesqueras y ONG– monitorearon el conocimiento y conservación de las rayas dulces de Suramérica.
El objetivo del equipo, liderado por el Instituto Alexander von Humboldt (Colombia), era dar la información científica necesaria para contribuir a regular el comercio y convertir la actividad en una práctica sostenible y rentable para las comunidades locales.
Pero los expertos se toparon con una limitante: había muy poca información biológica, pesquera y poblacional sobre las especies, por lo que tuvieron que compilar y analizar la mayor cantidad de artículos científicos posibles y recolectar datos nuevos sobre las rayas en nuestros ríos.
En total se lograron identificar 31 especies de rayas de agua dulce. Brasil es el país que cuenta con la mayor cantidad de especies (24), seguido de Colombia (11), Perú (10), Argentina y Paraguay (6 cada uno). La cuenca con mayor riqueza es la del Amazonas.
En el caso colombiano, los investigadores monitorearon la cuenca del Orinoco, de donde sale la mayor cantidad de peces ornamentales para exportación, y hallaron 4 especies nuevas de rayas: dos del género Paratrygon y dos del género Potamotrygon. Allí, los investigadores encontraron que hay muchos individuos adultos y pocos juveniles, dado que estos últimos son los más apetecidos en el mercado.
Los especialistas también analizaron la única raya dulceacuícola endémica para el país, la raya del Magdalena, que se desplaza desde el embalse del Quimbo (Huila), hasta su desembocadura en el mar Caribe.
La especie se encuentra sometida a problemas ambientales y antrópicos producto de la deforestación, la erosión, la sedimentación, la contaminación por residuos sólidos y líquidos, y la desecación de humedales.
En este momento, científicos de la Fundación Orinoquia, la Universidad Estatal Paulista de Brasil y el Instituto Humboldt colocaron transmisores en catorce individuos del río Bita para monitorear el movimiento de las rayas en el río y lograr conocerlas mejor.
