Durante cuatro días el Cuerpo de Bomberos de Orocué realizó labores ininterrumpidas para extinguir un incendio forestal de grandes proporciones en las cabeceras del caño San Miguel, afectando terrenos entre el Parque Wisirare y la finca Sabanales, en la vereda Remolino. Según el reporte de las autoridades de socorro, la conflagración devastó aproximadamente 2.500 hectáreas de ecosistemas críticos, incluyendo sabana nativa, esteros y zonas de monte.
El comandante Hernedys Tovar informó que, debido a las complejas condiciones del terreno, la liquidación total del incendio se extendió durante cuatros días. Sin embargo, el esfuerzo de las unidades permitió proteger una vivienda, áreas de pasto mejorado y una reforestación de 30.000 plántulas de morichal. Siete unidades de bomberos, apoyadas por dos vehículos y maquinaria de la administración municipal, trabajaron en la línea de fuego.
Paralelo a esta emergencia, los organismos de socorro atendieron este domingo 15 de marzo otros dos incendios en la misma vereda. Uno de los focos se registró cerca del centro recreativo Villa Alejandra y otro en la finca Remolinos; ambos fueron controlados y liquidados en su totalidad.
