El gobierno de Colombia y el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) retomaron los diálogos de paz, luego de varios días en que el proceso estuvo suspendido por decisión unilateral del grupo ilegal, confirmó la Consejería Presidencial para la Estabilización y la Consolidación. Esta reactivación se da en la mesa instalada en Doha, con la mediación de los gobiernos de Qatar, España, Noruega y Suiza, que impulsaron el encuentro para destrabar la crisis que había congelado el proceso.
La suspensión temporal, decretada por el propio EGC, se produjo tras los compromisos de seguridad alcanzados entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos durante la visita del presidente Gustavo Petro a la Casa Blanca, cuando se estableció un cronograma para neutralizar a cabecillas de grupos armados, entre ellos alias “Pablito” del ELN, “Iván Mordisco” de las disidencias, y alias “Chiquito Malo”, máximo jefe del EGC, como confirmó el ministro de Defensa, Pedro Sánchez. Según analistas, esa inclusión en compromisos de seguridad tensionó al grupo y derivó en su retiro temporal de la mesa.
El Grupo de Trabajo para el Espacio Sociojurídico, en un comunicado leído al inicio de la jornada, indicó que la suspensión quedó atrás y que se pactaron compromisos para retomar el rumbo y avanzar en el proceso de paz. El documento no detalló todos los acuerdos.
La Consejería Comisionada de Paz confirmó, además, que quedó suspendida la orden de captura contra alias “Chiquito Malo”, medida que formaba parte de la tensión entre el Gobierno y el EGC. Esa suspensión habría sido autorizada para facilitar el avance de las conversaciones, en un paso visto por algunos observadores como un gesto de confianza.
Como parte de la hoja de ruta acordada, está previsto para marzo el inicio de las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) en localidades como Belén de Bajirá y Unguía en Chocó y en Tierralta en Córdoba, espacios de seguridad que permitirán el acompañamiento y transición de combatientes hacia la dejación de armas, según fuentes del proceso.
Expertos señalan que el avance formal en la mesa de paz dependerá de la capacidad de las partes para construir confianza, mantener los compromisos de desescalamiento y avanzar en los acuerdos que permitan una salida negociada a las dinámicas de violencia armada que afectan a amplias zonas del país.
