El mensaje «entre líneas que nos están enviando» ¿Acaso no merece una campesina salida de una vereda ser presidenta de una comisión en el senado?
En el país nos «partieron» entre la izquierda y la derecha, entre Uribe y Petro, en Casanare entre el sombrero y el bigote dejando casi relegados nuevos liderazgos y nuevas opciones.
Pero hoy esas barreras desaparecieron de la mano de la Senadora Amanda Rocío, la representación de Casanare, tan querida como odiada.
Una mujer incansable en su trabajo, estudiosa y frentera, que molesta por su forma de hablar y a quien le cuestionan el sombrero texano que según muchos no identifica la cultura llanera, esa es Amanda Rocío, una campesina de Monterralo que se puso a la altura de los grandes de la politica con sus (nada despreciables) 46mil votos.
¿Acaso esos votos no cuentan para tener representación en el Senado, más allá de una curul?
El pasado miércoles en la mañana celebramos su elección en la presidencia de la Comisión Sexta y en la tarde veíamos con preocupación, malestar e indignación el anuncio del comité de ética que le abriría una investigación por un acto de «Indisciplina», porque «No le tocaba a ella», «No tenía la bendición de papá Uribe»
Aquí es donde el acto de Indisciplina… O de independencia de la Senadora logró romper las bancadas, partidos y colores, logrando unir votos hasta de la oposición, hasta del partido de Las Farc y es que ocho votos de trece posibles no es poca cosa teniendo en cuenta que no todos los partidos son de la misma línea del CD.
Pero aparte de la unión de votos, también se dio la unión de Casanare, o mejor de la Orinoquía, pues desde todos los departamentos han llegado mensajes de apoyo, respaldo y solidaridad hacia la Senadora, incluso de opositores políticos y militantes de otros partidos.
Y es que este, es un acto simbólico de reivindicación, del departamento «más uribista» del país, de las regiones, de la provincia, de esa media Colombia olvidada por el centralismo y los gamonales políticos de la costa, Antioquia o Valle.
¿Será capaz el uribismo de darle esa bofetada a su fortín político?
A Casanare que ha respaldado a Uribe, a Santos (en su momento «El que dijo Uribe») a Zuluaga, A Duque y al mismo Uribe, incluso, recordemos que el uribismo tuvo un amplio respaldo en la votación del plebiscito…
¿No merece el departamento que esa campesina, salida de una vereda, que hoy representa a Casanare tenga la presidencia de una comisión?
Si les «pica» tanto que una campesina llegue a presidir una comisión, ¿cómo esperar que un campesino de botas y sombrero llegue a presidir todo el país?
Johan Solano Torres
