El ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, presentó desde Shanghái (China) el borrador del proyecto de ley para convocar una Asamblea Nacional Constituyente, iniciativa que el presidente Gustavo Petro había anunciado desde hace meses como el eje de su “segundo tiempo de gobierno”.
El proyecto propone que la asamblea esté conformada por 71 delegados seleccionados mediante voto popular, con paridad de género y con representación de sectores como los pueblos indígenas, la población afrodescendiente, jóvenes, víctimas del conflicto armado, la comunidad LGBTI+, madres cabeza de familia y colombianos en el exterior. Según el texto, la asamblea sesionaría durante tres meses a partir de su instalación, que ocurriría 30 días después de declarada la elección de los delegados. Además, el proyecto contempla que el presidente de la República tenga facultades extraordinarias por seis meses para definir los requisitos de participación y reglamentación del mecanismo.
El articulado fija límites explícitos: no podrá desconocer los tratados internacionales en materia de derechos humanos, las normas del ius cogens (normas imperativas del derecho internacional) ni generar retrocesos en derechos fundamentales y sociales. Según el Ministerio de Justicia y del Derecho, la propuesta busca “impulsar el programa social que la caverna no ha dejado avanzar en el primer gobierno de izquierda de nuestra historia”.
La iniciativa ya generó una reacción fuerte del bloque uribista. La senadora y precandidata Paloma Valencia anunció que su bancada radicará una moción de censura contra Montealegre, argumentando que el proyecto pretende “acabar con la Constitución del ’91 y las instituciones en Colombia”. Según Valencia, el borrador otorga al presidente un poder excesivo, pues, dijo, de los 71 constituyentes 27 serían designados directamente por Petro, y advirtió que la propuesta “pretende convertir a la Corte Constitucional de Colombia en un órgano subordinado al Legislativo”.
Por su parte, el presidente Petro convocó movilizaciones este viernes en Bogotá para iniciar la recolección de firmas que respalden la iniciativa, afirmando que “la Constituyente será el espacio para que el pueblo impulse los cambios sociales que el Congreso bloqueó”.
