La renuncia ayer del fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez Neira, encendió las alarmas en el contexto latinoamericano. Así lo expresó Orlando Goncalves, sociólogo y consultor político internacional.
La renuncia ayer del fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez Neira, encendió las alarmas en el contexto latinoamericano. Así lo expresó Orlando Goncalves, sociólogo y consultor político internacional.
Estas precisiones las hizo basado en las comunicaciones que circularon internamente en la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos, entidad a la cual está afiliado Goncalves. “Muchos no entendían y se preocuparon por el tema y tuve que explicar los intríngulis del asunto”, agregó.
El tema radica en que para el contexto internacional la figura del fiscal es el garante de la justica y que renuncie, internacionalmente fue impacto enorme. “El problema es saber los detalles” manifestó Goncalves.
Fiscal Martínez encontró la excusa perfecta para abandonar el cargo.
En su opinión personal, pese a que recalcó que no es abogado, hizo varias consideraciones. “Lo que entiendo es que el fiscal que tenía derecho a investigar el caso Santrich, pero debía solicitar a la JEP autorización para hacerle un allanamiento. El fiscal recurrió a un tribunal diferente para hacer allanamiento a Santrich y eso fue un error de procedimiento”.
En lo atinente a la renuncia fue más una cortina de humano. “La decisión de JEP fue la excusa perfecta para que se fuera, porque tenía 162 objeciones en el caso de Odebrecht, en las cuales tenía que abstenerse y no lo hizo, al renunciar evitó este tema que se podía salir de las manos”.
De todas formas, no fue nada fácil para el hoy exfiscal tomar la decisión, por los rasgos de su personalidad. “Si se mira su lenguaje no verbal, se ve que es un hombre de temple, que tiene un objetivo y va por él. Mirada fija, cuidada cada uno de sus movimientos y sus palabras, mide todo, la forma pausa de hablar, nunca tuvo una expresión de emocionalidad. Era un hombre frío calculador, no se inmutaba, ni se perturbaba por nada”.
Frente a la reacción del Gobierno estadounidense a través de su embajada en Colombia, indicó el experto, que no se puede hacer una lectura exacta, por la misma personalidad y forma de actuar del presidente Donald Trump.
“USA tenía cierto interés en el caso de Santrich, aunque más por lo que había alrededor. ¿Qué puede pasar?, es difícil saberlo, porque Trump más que un empresario es un jugador y por lo tanto impredecible”.
Finalmente confía que a futuro los ciudadanos colombianos van a presionar, de tal manera, que provocarán que la justicia y todo el establecimiento corrija el camino, en caso que haya perdido su norte.
