Sabemos cuáles son los Funcionarios públicos estaría usando su cargo presionando a contratistas y ciudadanos para unirse a las mandalas o telares de los sueños.
Sabemos cuáles son los Funcionarios públicos estaría usando su cargo presionando a contratistas y ciudadanos para unirse a las mandalas o telares de los sueños.
Declaraciones anónimas en exclusiva para Violeta Stereo, dejó ver cómo algunos funcionarios de la Alcaldía de Yopal y Gobernación de Casanare, usarían sus cargos como presión para hacer crecer sus redes piramidales.
Contextualicemos un poco:
¿Qué son las Mandalas o telares de los sueños?
Se trata de una red piramidal que enfatiza la solidaridad y unidad entre mujeres. Usando como referencia o inspiración los Tontines Africanos.
Los tontines, son una cadena hecha entre mujeres, que buscan el apoyo, colaboración y soporte entre las mujeres africanas.
Son varios los tipos de cadenas o Tontines que existen; previsión, de créditos, para las celebraciones, para el comercio, para gastos funerarios, para trabajo, aunque su más popular uso en las comunidades africanas son los uso sociales y solidarios.
En estos Tontines, lo importante es que los aportes son iguales para todas, además deben garantizar que todas reciban por igual el beneficio.
Ahora el telar de los sueños lo denominan como “un movimiento de economía sagrada, solidaria, rotativa, circular y alternativa, en donde hacemos posibles los sueños de una mujer basándonos en la cultura del obsequio“.
Además, dentro de la explicación y discurso del telar se enfatiza el amor y la confianza. Y hacen referencias a “energías” que implican los elementos, fuego, viento, tierra y agua.
Los testimonios:
De acuerdo a uno de los testimonios, en la gobernación al principio de la cadena se llegó a realizar presión por los funcionarios públicos. Presionaban psicológicamente y con la dilatación del pago de las cuentas de cobro, exigiendo que sus subordinados se “consagraran” y añadieran más personas a las redes piramidales.
Según el testimonio, en algunos casos, los funcionarios exigían a los establecimientos unirse a las mandalas o telares para poder recibir los permisos para el funcionamiento.
Ahora bien, en la alcaldía de Yopal, la presión se acrecentó cuando las Mandalas o telares se dieron a conocer. Las pirámides se están cayendo, pero las “hermanas guardianas no estarían dispuestas a reparar a las personas que participaron en estas redes”.
De hecho, ahora le estarían exigiendo a los contratistas no regresar los dineros. Además, estarían abriendo nuevas pirámides de menos valor para poder cubrir el déficit que hay en la mandala o telar.
En la alcaldía de Yopal, las mandalas tendrían mucha presencia en dependencias como la secretaría de hacienda, planeación y salud.
Ahora en la gobernación el caso preocupante estaría en la secretaría de salud.
Preocupante lo dicho en estos testimonios, además de que habría más entidades públicas y privadas involucradas.
- Hospital Regional de la Orinoquia, (HORO).
- Clínica Casanare.
- ESE Salud Yopal (Hospital materno infantil)
- Instituciones de educación superior.
¿Cómo terminarán las mandalas o telares? Pues hay 18 razones según los lineamientos, pero solo tenemos seguro, de que posiblemente no muy bien para los niveles más bajos de las «consagradas».
Los telares y mandalas son una pirámide. Según los lineamientos es una pirámide y su jerarquización se explica de manera no explícita, pero sí a través de los elementos ya mencionados.
Chispa, fuego, viento, tierra, agua, éter, agua éter mayor. Ese sería el orden jerárquico.
El punto es que vemos claramente una ramificación de las personas que hacen parte de la cadena, poniendo a la figura de “Hermana Guardiana” a la que guía o lidera la red piramidal.
El punto es que las “Consagradas”, nombre de las participantes, para ingresar deben dar un dinero a las “hermanas” Agua, lo que sería unos 1440 USD porque según “puesto que hay una connotación simbólica y sagrada con este número”.
1440 USD que se traducirían en unos 4’800.000 pesos aproximados y eso solo de la “hermana fuego” que desee ingresar. Además de que se exigía absoluta reserva, tanto así, que hasta las parejas de las participantes no debían, ni por error enterarse.
