La carta de renuncia irrevocable de la alcaldesa (e) de Yopal, Luz Marina Cardozo, radicada en la Gobernación de Casanare sí fue firmada por ella. La funcionaria explicó en una misiva al gobernador de Casanare que fue “bajo presión” y da a entender bajo argumentos jurídicos que por ello carece de validez.
En el más reciente capítulo de la inestabilidad administrativa de la alcaldía de Yopal ayer la noticia volvió a dar un giro en relación a la carta que envió la alcaldesa (e) al gobernador Alirio Barrera respondiéndole una solicitud de aclaración de la renuncia irrevocable.
En ella la polémica alcaldesa expresó literalmente que “la carta de renuncia irrevocable radicada en la Gobernación de Casanare bajo radicado No. 20492 con fecha de recibido 18 de octubre de 2016, fue firmada por la suscrita bajo coacción insuperable, es decir, dicha carta se firmó bajo presión, en razón a que mediante Decreto Departamental No 131 de fecha 13 de julio de 2016 se me había encargado en las funciones de Alcalde Municipal de Yopal”.
Igualmente sustenta que la carta no contiene fecha determinada; e indica que la renuncia es respecto del encargo, es decir, sus efectos solo iban dirigidos al decreto No. 131 de 2016, y no respecto a la designación como alcaldesa municipal, que se hiciera mediante decreto No. 0152 del 19 de agosto.
También argumentó que el documento no fue presentado personalmente por ella sino por un tercero no autorizado y que la carta de renuncia no contiene su voluntad y mucho menos consentimiento libre y espontáneo.
Y luego argumenta bajo una sentencia del Consejo de Estado la forma de protocolización de presentación de una renuncia.
Finalmente la alcaldesa (e) en la misiva al mandatario departamental recalca que la renuncia se presentó sin fecha determinada y sin presentación personal de parte de ella. Y por las dudas ratifica su voluntad de seguir ejerciendo el cargo.
Si bien en la respuesta al gobernador se aclaran inquietudes sobre la renuncia también surgen nuevas preguntas como quién o quiénes presionaron la firma de la renuncia y a cambio de qué; si esto era un contubernio para delinquir, que se rompió cuando una de las partes no quiso hacer caso al mandato de la otra. Y la comunidad se sigue preguntando cuál es el papel de los organismos de vigilancia y control que hacen caso omiso a los posibles actos de corrupción que se podrían estar generando con estos pactos.
