Según la Oficina de Gestión del Riesgo Departamental, en Casanare a la fecha van más de 25 mil hectáreas incineradas y de acuerdo con la estadística del año inmediatamente anterior, ya casi se alcanza la cantidad de áreas afectadas durante todo el verano del 2018, la cual ascendió a 30.408 Ha.
Mientras que los fuertes vientos y las altas temperaturas tienen en alerta roja a 17 municipios de Casanare, por alta incidencia de incendios de la cobertura vegetal.
Así lo evidencia el último boletín de condiciones hidrometeorológicas actuales 0213, emitido por el IDEAM.
El documento señala que los municipios propensos a sufrir deflagraciones por sus condiciones climáticas son: Aguazul, Chámeza, Hato Corozal, Maní, Monterrey, Nunchía, Orocué, Paz De Ariporo, Pore, Recetor, Sabanalarga, San Luis de Palenque, Támara, Tauramena, Trinidad, Villanueva y Yopal.
De otra parte Leonardo Barón, coordinador departamental de gestión del riesgo, se ha referido a alto número de incendios estructurales, donde varias familias lo han perdido todo.
«Tenemos gran cantidad de incendios forestales, pero también ya son 17 los incendios estructurales que han dejado sin vivienda o sin enseres a familias. Por ello se debe tener todo tipo de cuidado para proteger nuestro bienestar y nuestro medio ambiente», subrayó el funcionario.
Barón, también ha dicho que ante lo recio del verano, la Coordinación Departamental de Gestión del Riesgo y los consejos municipales de gestión del riesgo continúan generando conciencia en la población, y conminando a la comunidad a evitar todo tipo de incendios.
Que son las alcaldías junto con los organismos de socorro, quienes redoblan esfuerzos para apagar las deflagraciones, que en su mayoría son generadas por prácticas culturales erróneas (quemas controladas de potreros y ‘conucos’), que se les salen de las manos a los campesinos y deben recurrir al apoyo de los bomberos.
