El grupo Policía de infancia y adolescencia hace recomendaciones dirigidas a los padres de familia así:
Procure hablar cada día con sus hijos y tómese el tiempo necesario para escucharlos y observarlos. Entérese de los pormenores de sus actividades y sentimientos. Anímelos a que compartan con usted las preocupaciones, dudas y problemas que tengan.
Explíqueles que sus cuerpos sólo les pertenecen a ellos y que tienen derecho a poner límites y decirle NO a cualquier persona que pudiera intentar tocárselos o intentar que los pequeños toquen el cuerpo de esa persona u otras.
Dígales que hay adultos que podrían intentar lastimarle u obligarle a hacerles cosas molestas o que ellos no desean hacer, aunque para ganarse su confianza, seducirlos y convencerlos, pueden mostrarse suaves y lentos. El adulto que hace esto podría decirles que «lo que pasa entre nosotros dos, es un secreto y no tienes que contárselo a nadie».
Alérteles de que el adulto podría ser una persona conocida, una persona amada o de confianza, o posiblemente alguna persona con cierta autoridad. Por ejemplo: la niñera, un profesor, un religioso, un entrenador.
Enséñele la diferencia entre los “secretos buenos” (un regalo de cumpleaños para papá), los «secretos malos» (al callarlos te hacen sentir mal), los regalos (te dan algo sin pedir nada a cambio), los «tratos» (intercambio en igualdad de condiciones, puedes elegir) y el «chantaje» (no hay opción, elijas lo que elijas pierdes). Algunos adultos usan con frecuencia los regalos para después hacer chantaje al niño.
Exprese a sus hijos el amor que siente hacia ellos, y dígales que ocurra lo que ocurra, siempre podrán contar con usted y estará a su lado, porque los quiere mucho y son lo más importante para usted. Haga que sepan y sientan que los apoya. Alabe su franqueza. Los niños tienden a sentirse culpables del abuso; quítele ese peso de encima
Cuando un niño o niña te hable de abuso sexual, hay que creerle
