Un complejo panorama de riesgo hidrológico y geológico se registró este lunes 4 de mayo en la jurisdicción de Corporinoquia, según el reporte técnico del IDEAM. La persistencia de las precipitaciones y la alta saturación de los suelos elevaron las alertas en el 66% del territorio, afectando municipios de Casanare, Boyacá, Arauca y Cundinamarca.
Emergencia por remoción en masa
El informe detalló que el 22% de la jurisdicción se ubicó en alerta roja por amenaza de deslizamientos. Entre los puntos de mayor criticidad se encontraron municipios del piedemonte y zona de cordillera como Villanueva, Sabanalarga y Monterrey en Casanare; Pajarito y Cubará en Boyacá; y Tame, Fortul y Saravena en el departamento de Arauca.
Asimismo, un 33% del área permaneció en alerta naranja, abarcando la capital de Casanare, Yopal, junto a localidades como Aguazul, Nunchía y Támara, donde la inestabilidad de los terrenos representó un riesgo directo para las vías y zonas de ladera.
Amenaza hidrológica en ascenso
En cuanto al comportamiento de los ríos, el 13% del territorio enfrentó alerta roja por probabilidad de crecientes súbitas. La mayor vulnerabilidad se concentró en la cuenca de ríos que atraviesan municipios casanareños como Tauramena, Recetor, San Luis de Palenque, Orocué y Trinidad, además de Paratebueno en Cundinamarca.
Otro 29% del territorio se mantuvo bajo alerta naranja, lo que obligó a las autoridades a monitorear niveles en los cauces de Maní, Hato Corozal y Labranzagrande, ante posibles desbordamientos que pudieran afectar sectores productivos y ecosistemas ribereños.
Ante este escenario, la autoridad ambiental y los organismos de socorro enfatizaron en la necesidad de que las comunidades rurales y los sectores económicos mantuvieran protocolos de prevención activos, especialmente en zonas de alta pendiente y áreas de influencia de fuentes hídricas, con el fin de mitigar posibles pérdidas humanas o materiales.

