La Defensoría Pública del estado de Río de Janeiro reportó este miércoles un total de 132 muertos tras la megaoperación policial del martes contra el narcotráfico. Este operativo, el ha generado condena internacional y la preocupación de organismos como la Organización de Naciones Unidas (ONU) y Amnistía Internacional.
Según las autoridades locales, entre los fallecidos hay al menos 115 presuntos miembros del Comando Vermelho, considerada la organización criminal más poderosa de Río, y cuatro policías. Además, el gobierno regional informó sobre 113 arrestos, 10 adolescentes detenidos, 118 armas incautadas, 91 fusiles y 29 pistolas, 14 artefactos explosivos y cerca de una tonelada de droga.
La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos expresó sentirse “horrorizada” por la magnitud de la operación. En un comunicado publicado en la red X, el organismo recordó a las autoridades brasileñas sus obligaciones en materia de derechos humanos e instó a realizar una investigación “pronta, independiente y efectiva” sobre las muertes.
El ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski, aseguró que el gobierno federal no fue notificado de la operación y lamentó la violencia de la intervención, subrayando que “el combate al crimen debe hacerse con planificación e inteligencia”. También confirmó que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se mostró “aterrado” por el número de muertos y “sorprendido” al enterarse de que no hubo comunicación previa por parte de las autoridades regionales.
El hecho ha reabierto el debate sobre el uso de la fuerza en las favelas de Río y la falta de coordinación entre los gobiernos regionales y federales en materia de seguridad pública.
