El mercado energético global registra una alta volatilidad esta semana, con el precio del petróleo Brent situándose en los 112 dólares por barril, niveles que no se presentaban desde el año 2022. Esta tendencia al alza, que ha provocado un incremento del 23% en el costo de la gasolina en Estados Unidos en solo quince días, responde al recrudecimiento de las hostilidades en el Estrecho de Ormuz. La parálisis operativa en esta arteria marítima, por donde transita aproximadamente una quinta parte del crudo mundial, se debe a ataques sistemáticos contra la infraestructura energética en el marco del conflicto entre Irán e Israel.
En un giro diplomático reciente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la suspensión por cinco días de los ataques aéreos previstos contra centrales eléctricas iraníes. El mandatario estadounidense condicionó la reanudación de las operaciones militares a las garantías de apertura del Estrecho de Ormuz, tras calificar como «positivas» una serie de conversaciones preliminares. Este anuncio generó una reacción inmediata en los mercados financieros, provocando una caída del 13% en el precio del petróleo, que se situó cerca de los 96 dólares por barril, y permitiendo el cierre al alza de las principales bolsas de valores.
No obstante, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán desmintió la existencia de cualquier proceso de negociación con la administración de Washington. A través de un comunicado difundido por la cadena CBS, Teherán reiteró su negativa a establecer diálogos antes de alcanzar sus objetivos militares estratégicos. Simultáneamente, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, calificó las declaraciones de la Casa Blanca como un intento de manipulación de los mercados internacionales. En el terreno militar, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió sobre ofensivas directas contra la dirigencia del régimen iraní tras un ataque con misiles en la ciudad de Arad.
En el ámbito regional, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aprovechó la cumbre Celac–África celebrada en Bogotá para reiterar su llamado a un cese al fuego inmediato en Medio Oriente. Con el respaldo de las delegaciones de México y Brasil, el mandatario colombiano cuestionó el uso de capacidades nucleares como mecanismos de presión internacional. Mientras la comunidad internacional observa el vencimiento del plazo de cinco días otorgado por Estados Unidos, los analistas económicos advierten que la estabilidad de los precios del combustible dependerá exclusivamente de la seguridad en las rutas de exportación del Golfo Pérsico.
