Las denuncias hechas por ciudadanos de la vereda la Esmeralda, en Orocue a la Corporación Autónoma Regional (Corporinoquia), le demostraron en visita preliminar a esta entidad que sí es verdad que la Planta de Beneficio Animal (PBA) de la localidad está vertiendo sus aguas residuales sin tratamiento alguno y dejándolas escurrir indiscriminadamente al caño San Miguel.
A la fecha, ya se cumplen10 meses de afectaciones directas al medio ambiente y a la salud de un promedio de una decena de familias que viven a menos de 100 metros de distancia del matadero; quienes tienen que soportar las 24 horas diarias malos olores, incremento de vectores y el tránsito de aguas residuales de las piscinas rebosadas por falta de mantenimiento de las mismas y por el menoscabo del vehículo denominado “al vacío o saca manchas”
Este último hacia la labor de extraer las aguas residuales de las piscinas trapa grasas, pero desde el mes de enero y supuestamente por uso indebido y mal manejo se descompuso y a la fecha no está en funcionamiento y la administración municipal nunca lo mando a arreglar.
Ahora Corporinoquia espera el concepto técnico de sus profesionales para saber cuáles son los grados de afectación al caño San Miguel, y demás ecosistemas, de igual manera para iniciar el proceso sancionatorio.
Sin embargo esto no es suficiente para las familias que día a día ven diezmados su derechos fundamentales especialmente a la salud, debido a que la administración municipal de Orocue, no se ha querido pronunciar ni responsabilizarse de estos hechos.
