El general (r) Mario Montoya le reiteró a los magistrados de la Sala de Reconocimiento de la Verdad de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que nunca tuvo conocimiento o participación alguna en la práctica de las ejecuciones extrajudiciales.
En diciembre de 2017, el excomandante del Gaula en el Casanare, mayor (r) Gustavo Enrique Soto Bustamante le relató los magistrados de la Sala de Reconocimiento de la Verdad de la JEP las órdenes que recibían del comandante del Ejército.“Montoya siempre hablaba de litros de sangre y eso en el Ejército significaba muertos”, señaló el mayor en retiro ante la JEP.
El excomandante del Gaula aseguró que fue testigo directo de las amenazas y presiones que ejercía el comandante del Ejército en contra de sus subalternos.
En la diligencia que rindió el pasado miércoles, el excomandante del Ejército leyó un extenso comunicado en el cual hizo mención a las directrices y manuales de operación que existían en el tiempo en que estuvo en la comandancia (2006-2008) y los operativos contra los grupos subversivos.
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El oficial en retiro sostuvo que pese a que en efecto se pedían mayores resultados operaciones en las regiones en las que se registraban las mayores acciones de grupos armados ilegales nunca se instauró la política de presentar a civiles ajenos al debate como bajas en combate.
Consideró que las once declaraciones que lo vincularon con este tipo de exigencias no tienen ninguna validez puesto que los militares que testificaron no fueron subalternos suyos.
