Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el día 30 de Agosto de cada año se celebra el día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.
Uno de los hechos que más recuerdan los habitantes del norte del departamento al igual que sus familiares es la desaparición de Germán Pelayo Gutiérrez, “El Criollo del Caserío”, como musicalmente se hizo conocer.
Germán Pelayo fue un joven muy exitoso en el folclor llanero, nació un 30 de septiembre de 1973 en el municipio de Hato Corozal, a sus cortos 25 años de edad alcanzo a dejar en el mercado 5 producciones discográficas, canciones que siguen sonando en los espacios donde se programa música llanera.
Su desaparición ocurrió el 18 de Febrero de 1999 cuando se movilizaba en un vehículo particular en la ruta que de Yopal conduce al municipio de Pore, en un punto intermedio entre La Yopalosa y el rio Pauto fue interceptado por unos hombres que se movilizaban en una camioneta turbo, quienes se lo llevaron a un lugar que hasta la fecha es desconocido.
Mónica Pelayo Gutiérrez, hermana del artista relato a este medio de comunicación que ha sido el momento más duro en sus vidas, “Él era nuestro único hermano, el mayor de tres de la familia Pelayo Gutiérrez, un hombre y dos mujeres, desde el momento de su desaparición mis padres han tenido que sufrir demasiado, recién ocurrieron los hechos tuvimos que pagar extorsiones a personas que se aprovecharon del momento para pedirnos plata por ofrecernos información del paradero de mi hermano pero nunca la obtuvimos, 13 años después por voz de un paramilitar en versión libre y quien se encuentra preso pudimos saber que él había sido asesinado el mismo día de su desaparición pero no hemos podido después de 17 años saber dónde está el cuerpo de mi hermano para darle cristiana sepultura, lo que hace que sigamos sufriendo y lo más grave que mis padres estén agotados y enfermos a consecuencia de la espera de ese hijo que no se sabe dónde está, ni porque lo asesinaron”.
Al preguntarle si creía en el actual proceso de Paz, dijo que es muy triste porque la verdadera Paz viene de casa, de la familia, del corazón, de adentro, de perdonar y que no todo mundo está en capacidad de hacerlo, mientras tanto es muy difícil cuando hay pobreza, discriminación, estratos sociales, la paz no se logra cuando existe hambre, necesidad, falencia en la justicia; hay muchas familias que no tienen lo básico y van a seguir existiendo las bandas delincuenciales por tanto este proceso es muy difícil que cumpla su objetivo.
Monica Pelayo
