Con el inicio de la demolición de las antiguas estructuras del proyecto Torres del Silencio, comenzó oficialmente una nueva etapa para 400 familias de Yopal que durante más de 15 años han esperado la posibilidad de acceder a una vivienda propia. La intervención hace parte de un trabajo articulado entre la Gobernación de Casanare y la Alcaldía de Yopal.
Durante el acto de inicio de las obras, el gobernador de Casanare, César Ortiz Zorro, afirmó que este proyecto pone fin a una larga espera para cientos de hogares y representa el cumplimiento de un compromiso con las familias beneficiarias. Señaló que la administración departamental optó por recuperar proyectos inconclusos antes de emprender nuevas iniciativas, con el propósito de responder a las necesidades pendientes de la comunidad.
El mandatario explicó que la inversión total asciende a 62 mil millones de pesos, de los cuales la Gobernación aportará 56 mil millones, equivalente al 90,3 % del costo. Asimismo, indicó que las nuevas torres se entregarán por etapas, permitiendo que las familias ocupen sus apartamentos a medida que cada bloque sea terminado.
La demolición de las estructuras está siendo ejecutada por la Alcaldía de Yopal, con una inversión cercana a los 1.600 millones de pesos y un plazo estimado de 45 días. Una vez finalicen estos trabajos y el terreno quede completamente despejado, la Gobernación iniciará la construcción del nuevo complejo habitacional, cuya ejecución está proyectada en 22 meses.
El gobernador también destacó el acompañamiento que ha realizado la Contraloría durante el desarrollo del proceso y recordó que la administración departamental ha destinado más de 90 mil millones de pesos para reactivar diferentes proyectos que permanecían paralizados en Casanare.
Por su parte, el alcalde de Yopal, Marco Tulio Ruiz, explicó que el municipio asumió la responsabilidad de contratar y supervisar la demolición, paso indispensable para garantizar el inicio de las nuevas obras en el mismo predio.
Los estudios técnicos concluyeron que la demolición mecánica era la opción más segura y eficiente para retirar las antiguas edificaciones. Para ello se dispusieron seis frentes de trabajo, maquinaria especializada y un equipo de 17 operarios, además de medidas para controlar la emisión de polvo y proteger a la comunidad durante la ejecución de los trabajos.
Entre tanto, Judith Segua, presidenta de la Junta de Acción Comunal y representante de las familias beneficiarias, calificó el inicio de la demolición como un momento histórico. Señaló que, después de años de incertidumbre y frustración, las obras representan la esperanza de que finalmente se haga realidad el sueño de contar con una vivienda digna para las 400 familias que esperan este proyecto desde hace más de una década.
