A comienzos del siglo XX, el mundo entró en desaceleración económica por efectos de la post primera guerra mundial y la revolución industrial que todo lo cambió; principalmente en lo económico y político, con efectos directos sobre la vida de las personas, los artesanos, mediana y pequeña industria que debieron reacomodarse a los nuevos cambios.
Esos acontecimientos de renovación y destrucción de la humanidad, parecieran repetirse en la segunda década del siglo XXI; pero con mayores afectaciones sociales, políticas, económicas y de relaciones interpersonales. En este caso, la pérdida de vidas humanas no se ha dado por bombardeos y batallas de numerosos ejércitos, sino por un enemigo mundial cruel, despiadado, invisible, incoloro, insaboro e incorporal pero mortal, que recorre el planeta rápidamente sin gastar combustible y sin mayores esfuerzos tácticos para demostrar la fuerza destructora superior: ese es el coronavirus covid-19.
El campo de batalla de ese mortal enemigo es todo el planeta, donde no se escapan las grandes potencias, fuertes democracias, monarquías, países pobres y dictaduras. La pandemia, no le da tregua a experimentados laboratorios farmacéuticos que prosperaron de prácticas horripilantes con seres humanos bajo la sombra de la segunda guerra mundial.
Los cambios en las personas, la sociedad y los estados afloran todos los días, con profundos interrogantes para no desaparecer en el año de la gran pausa que significa el 2020; los cuales deben ser resueltos en los próximos años. Reactivar negocios y procesos es el gran reto; la oportunidad es la conectividad que se debe hacer sobre la marcha en contexto de desaceleración económica y el desempleo que atiza la protesta ciudadana en medio del miedo, la zozobra y la desigualdad social.
En lo electoral y de no aparecer una vacuna que controle al invisible enemigo mortal, iremos a una jornada electoral a través de redes sociales, con promesas y memes virtuales que le quitarán altura al debate, tratando de alentar al elector desconcertado, pero consciente de su responsabilidad de elegir la gobernanza de post pandemia.
Entre tanto, nos veremos en la obligación de optar por la reingeniería para subsistir virtualmente en una sociedad y economía en permanente cambio, con el desafío que significa no contagiarse.
Pedro Nel Pinzón G.
