El balance de la violenta riada registrada el pasado miércoles en la frontera entre Nepal y la región del Tíbet, en China, ascendió este domingo a 768 personas muertas y más de 3.000 desaparecidos. Las autoridades de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal sumaron 77 nuevos fallecidos en su último reporte, elevando la cifra en su territorio, mientras que el Gobierno chino confirmó 16 víctimas mortales en la vertiente tibetana. Las listas oficiales de personas sin localizar superan las 2.500 en suelo nepalí y 564 en la zona administrada por Beijing.
Las labores de búsqueda avanzan en su quinta jornada con el despliegue de más de 19.800 efectivos del Ejército y la Policía nepalí, apoyados por 41 vuelos de rescate y equipos médicos quirúrgicos sobre el terreno. Las operaciones priorizan la ubicación de más de 900 trabajadores que habrían quedado atrapados en centrales hidroeléctricas sepultadas por el lodo. Hasta la fecha, las autoridades nepalíes han logrado evacuar a 8.730 personas, entre las cuales figuran 279 trabajadores retirados en helicóptero de proyectos energéticos y 227 ciudadanos extranjeros.
Por su parte, la Junta de Turismo de Nepal informó que 591 turistas internacionales permanecen incomunicados en distintos distritos afectados, al tiempo que se confirmó el rescate de 289 extranjeros, entre ellos 180 ciudadanos indios, 89 chinos, cuatro alemanes, cuatro malteses, dos italianos, dos rusos, dos turcos, dos estadounidenses y nacionales de Bulgaria, Omán, Portugal y Suiza. El boletín oficial contabiliza además al menos 239 personas heridas atendidas por los servicios asistenciales en las zonas de desastre.
