El Gobierno de España declaró la emergencia nacional en el centro del país ante una ola de incendios forestales impulsada por altas temperaturas y sequía, un fenómeno que afecta también a otros países de Europa. El fuego originado en la provincia de Ávila ha quemado unas 50.000 hectáreas, convirtiéndose en el mayor siniestro forestal en la historia de España desde que existen registros oficiales, según confirmó este domingo la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen.
Este suceso supera en magnitud al incendio del noroeste del país registrado en agosto de 2025, que dejó 37.765 hectáreas calcinadas, y al registrado recientemente en la provincia de Guadalajara, que arrasó 32.000 hectáreas. En conjunto, las conflagraciones en las provincias limítrofes de Madrid, Ávila y Toledo suman 77.000 hectáreas devastadas en los últimos días, correspondiendo 25.000 hectáreas a la región madrileña y 2.000 a la toledana.
El impacto humano y ambiental se extiende a varios puntos de la península. La Agencia Estatal de Meteorología reportó que la densidad de la columna de humo es visible desde el satélite Meteosat. Actualmente, cerca de 90.000 personas permanecen evacuadas o confinadas en la zona central del país, a las que se suman 16.000 desalojadas en municipios de la provincia de Castellón por otro foco activo. La ministra Aagesen advirtió que se prevén nuevos desalojos en la zona oeste de Madrid.
Desde la localidad de Navalcarnero, el segundo jefe de la Unidad Militar de Emergencias, general Fernando Martín Pascual, señaló que las fuerzas de socorro actúan con eficacia para contener y frenar los frentes, aunque reconoció que la extrema complejidad de los incendios supera en múltiples ocasiones la capacidad operativa de extinción.
En lo que va del año, España contabiliza 32 grandes incendios forestales y un total de 153.000 hectáreas destruidas desde el primero de enero, cifra seis veces mayor a la registrada en el mismo periodo del año anterior. La emergencia trasciende las fronteras españolas: en Francia, las autoridades combaten la reactivación de un foco que se consideraba bajo control, en medio de condiciones climatológicas críticas en todo el continente.

