La ola de movilizaciones por la crisis de la vivienda y el incremento en el costo de vida que afectaba a España y Francia se extendió este fin de semana a Italia y Portugal con marchas, campamentos y alteración del orden público en sus principales capitales. En Milán, la manifestación convocada de forma pacífica derivó en enfrentamientos cuando grupos de personas lanzaron objetos contundentes, incendiaron barricadas y causaron daños a vehículos oficiales, hechos que requirieron la intervención de las unidades antidisturbios mediante el uso de agua a presión y gases lacrimógenos.
De acuerdo con reportes de la agencia LaPresse y medios locales, los choques en el centro de la ciudad italiana dejaron como balance al menos dos agentes policiales heridos y cerca de 50 personas detenidas, de las cuales varias corresponden a menores de edad. Frente a los acontecimientos, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se pronunció a través de redes sociales para reiterar el derecho a la movilización, al tiempo que rechazó las acciones violentas al señalar que sectores desadaptados aprovecharon la jornada para generar desórdenes y atacar a las fuerzas de seguridad.
Por su parte, en Lisboa, cientos de personas instalaron un campamento con tiendas de campaña en el centro de la capital portuguesa para protestar contra el encarecimiento de la finca raíz, cuyos precios registraron un incremento del 124% entre 2015 y 2024 en ese país, duplicando el promedio de la Unión Europea. La jornada europea coincide con la evaluación de daños en Francia, donde las autoridades evalúan las pérdidas materiales tras las recientes protestas contra el costo de vida que han dejado un saldo de aproximadamente 1.800 personas retenidas por la fuerza pública.
