La Gobernación de Casanare, a través de su Dirección de Gestión del Riesgo, emitió una alerta extraordinaria tras la confirmación del IDEAM y la administración científica estadounidense (NOAA) sobre la consolidación del fenómeno de El Niño. Los modelos climáticos advierten que hay un 63 % de probabilidad de que el evento alcance la categoría de «muy fuerte», posicionándose como uno de los más intensos registrados desde 1950.
Los organismos internacionales confirmaron que las anomalías térmicas ya están presentes tanto en la atmósfera como en el océano Pacífico, con una probabilidad superior al 95 % de que el fenómeno se extienda durante todo el segundo semestre de 2026 y el primer trimestre de 2027.
Los meteorólogos aclararon que la llegada de El Niño no significa la suspensión inmediata del invierno actual, sino que generará dos efectos críticos en el comportamiento del clima local:
- Efecto inmediato (Temporada actual): Se prevé una reducción gradual de los días lluviosos, pero con episodios de precipitaciones atípicas y muy intensas en cortos periodos de tiempo. Esto significa que el agua de varios días podría caer en pocas horas, manteniendo latente el riesgo de inundaciones y deslizamientos en zonas vulnerables.
- Efecto a mediano plazo (Sequía estructural): Se anticipa un impacto severo durante el tradicional «veranillo» de finales de julio y agosto. Sin embargo, la fase más crítica para el departamento comenzará formalmente a finales de noviembre y se prolongará durante los primeros tres meses de 2027, con desabastecimiento de agua para consumo, reducción crítica de caudales en ríos y alto riesgo de incendios forestales.
Ante la magnitud del pronóstico, el gobernador César Ortiz Zorro citó a un Consejo Departamental de Gestión del Riesgo ampliado para este jueves, obligando la asistencia de los 19 alcaldes del departamento para unificar los planes de contingencia locales y revisar los presupuestos de emergencia.
Las autoridades instaron a los comités locales de socorro, empresas de servicios públicos y al sector agropecuario a activar protocolos de almacenamiento técnico de agua, prohibir las quemas abiertas y optimizar el uso de los distritos de riego antes de que inicie la fase crítica de sequía.

