El más reciente reporte meteorológico del IDEAM para la jurisdicción de Corporinoquia muestra una tregua parcial en la intensidad de las lluvias, lo que permitió una reducción en el número de alertas máximas por inundación. Sin embargo, las autoridades ambientales y los organismos de socorro advierten que la saturación de los suelos mantiene bajo vigilancia preventiva por deslizamientos de tierra a casi la mitad del territorio regional.
El monitoreo técnico de las cuencas hidrográficas de la Orinoquía y el piedemonte evidencia que las alertas por desbordamientos o crecientes súbitas se concentran actualmente en los siguientes niveles:
- Alerta Roja (6%): Máxima vigilancia en el sur de Casanare, específicamente en los municipios de Villanueva y Sabanalarga, donde los niveles de los ríos principales registran cotas críticas.
- Alerta Naranja (19%): Riesgo moderado-alto de crecientes súbitas en Paratebueno (Cundinamarca); Pajarito, Labranzagrande, Paya y Pisba (Boyacá); así como en las localidades casanareñas de Tauramena, Monterrey, Recetor, Chámeza, Aguazul, Yopal, Orocué, San Luis de Palenque, Nunchía, Pore y Támara.
- Alerta Amarilla (31%): Monitoreo preventivo en municipios de Arauca (Puerto Rondón, Tame, Fortul, Arauca, Cravo Norte y Saravena); Vichada (Santa Rosalía y La Primavera); el norte de Casanare (Hato Corozal, La Salina y Sácama); además de sectores del oriente de Cundinamarca y Cubará (Boyacá).
Alerta por deslizamientos de tierra y remoción en masa
La inestabilidad de las laderas en las zonas de cordillera y piedemonte sigue siendo el principal factor de riesgo para la infraestructura vial y las viviendas rurales de la región:
- Alerta Naranja (8,89%): Vulnerabilidad significativa a desprendimientos de tierra en los municipios de Monterrey, Yopal y Hato Corozal (Casanare).
- Alerta Amarilla (40%): Amplias zonas en condición de susceptibilidad en Casanare (Villanueva, Sabanalarga, Chámeza, Aguazul, Támara, Pore, Sácama y La Salina); Boyacá (Pajarito, Labranzagrande, Paya y Pisba); y varias localidades de la provincia de Oriente en Cundinamarca.
Ante este panorama, las direcciones locales de Gestión del Riesgo instaron a las comunidades ribereñas y a quienes transitan por los corredores viales del piedemonte a mantener el monitoreo visual de los terrenos, identificar cambios súbitos en el color de los caños y atender los reportes viales oficiales antes de emprender desplazamientos nocturnos.

