La Gordis y sus cinco hijos son los mejores vecinos que tengan los finqueros que residen en los alrededores de los caños veraneros del corregimiento de Tilodiran.
Esta manada de chigüiros que en total suman 10 de la misma familia tienen como recorrido un promedio de unos 15 predios donde son alimentados, cuidados y protegidos.
En contraprestación de ser tan bien atendidos por los habitantes del sector, año tras año van llegando con nuevas familias haciendo nuevos amigos y presentando sus crías con orgullo para que los consientan.
Sin embargo los lugareños atinan a decir que la más cariñosa y consentida es la “gordis” todos quieren darle comidita ya que a cambio le roban un beso y ella no se hace de rogar; eso sí terminada la jornada de alimentación en cada una de las estaciones o fincas dan las gracias, posan para que les tomen las fotos y por las mismas salen a buscar sus rastros hacia los caños y la sabana.
Jose Dimas, edil de Tilodiran fue uno de los afortunados en compartir con esta manada y da cuenta de la nobleza y belleza de estos especímenes, que tradicionalmente se observan como plaga para los cultivos grandes y chicos y que hoy en día al menos para estos sectores del departamento están al borde de la extinción, él dentro de su sabiduría campesina afirma que con responsabilidad ambiental y un buen manejo se puede convivir con los animales silvestres sin pretenderlos domesticarlos o erradicarlos.
