Mala alimentación, esterilización, genética y trastornos metabólicos son las causas más comunes del sobrepeso en las mascotas.
“Muchas personas desconocen cómo se debe nutrir una mascota”, asegura el médico veterinario Edicson Joves, al referirse a los riesgos del sobrepeso en los animales.
El tema de la obesidad en las mascotas, concretamente en perros y gatos, cada vez atrae más la atención de las familias que ven cómo su “querido amigo” deteriora su calidad de vida. Solo basta con ir a un parque y sentarse a observar cómo se movilizan aquellos animales pasados de kilos: casi que arrastran sus patas.
Mala alimentación, genética, esterilización o simple glotonería y falta de cuidado por parte de los amos generan el deterioro paulatino. Peluso es un “perro criollo” (de raza desconocida) que hace tres años fue atropellado en una calle del barrio Betania, en Barranquilla, por el médico veterinario Iván Andrés Herazo. “Le hicimos un chequeo en la Clínica Veterinaria la 38 —donde él trabaja— y encontramos que presentaba un trauma craneoencefálico”, contó Herazo, que ahora es su principal cuidador.
Con cuatro años, Peluso es un canino alegre que adquirió sobrepeso luego de una esterilización que le practicaron, meses después de llegar a la clínica, su nuevo hogar.
Lo ideal es que el “mejor amigo del hombre” solo coma concentrado, y no otro tipo de alimentos.
Esterilización
El veterinario Joves manifestó que cuando un animal esterilizado tiene cuatro años no produce las hormonas de estrógeno y testosterona, por lo tanto, “hace el depósito de las grasas a nivel subcutáneo”. Esto genera que no tenga la misma actividad física que cuando estaba activo por lo que se vuelve sedentario. “Su metabolismo se pone lento y comienza a aumentar de peso. El ciclo en la hembra es más rápido que en el macho”.
Cuando las mascotas son muy obesas y no están esterilizadas tienen problemas de fertilidad porque el aparato reproductor se llena de tejido adiposo que hace que no fluyan fácilmente los óvulos y espermatozoides.
El otro tema es la alimentación, explicó el médico. Mientras por un lado pocas personas conocen las propiedades nutricionales de los alimentos concentrados que compran para su mascota, por el otro hay quienes los alimentan con las sobras del hogar. Al hacer esto “se genera una alteración metabólica por exceso de grasa y carbohidratos”, explicó.
También hay enfermedades metabólicas como la artritis y los problemas respiratorios y cardiacos que limitan a la mascota para que haga 30 minutos mínimos de actividad física diaria. Es ahí cuando el animal, según Edicson Joves, “se vuelve un poco sedentario porque no quema la cantidad de grasa necesaria”.
Los trastornos metabólicos hormonales como el hipertiroidismo, hipoadrenocorticismo, enfermedad endócrina; y el consumo prolongado de medicamentos también hacen que las mascotas se vuelvan obesas.
Desde luego que hay razas que por su fisonomía tienden a la obesidad: bulldog, pug, labradores, golden retriever, por ejemplo. Luna es una beagle bicolor de 10 años de edad que presenta desde hace cinco obesidad. “Le bajamos la dosis de comida pero se agota al caminar, le salió grasa alrededor de las patas de adelante”, comentó Flavia Orozco, su propietario.
Al tener mucho peso corporal, el canino sufrió un daño en la articulación de una de sus patas traseras por lo que no puede caminar bien, “le mandaron analgésicos, pero el sobrepeso no hace que mejore su calidad de vida”, concluyó Orozco.
El especialista Edicson Joves recomienda a las personas que tengan mascotas obesas que les cambien la dieta o reduzcan la cantidad de alimento. Advierte que es importante que se cercioren de la tabla nutricional de todos los alimentos concentrados, ahí se refleja la porción total que debe consumir un animal diariamente. “Se ve la cantidad de miligramos de acuerdo a la raza y el peso. La dieta debe ser rica en fibra”.
“De 1 a 6 meses de edad se debe alimentar a las mascotas tres veces al día; de 6 meses a 1 año, dos veces; a los animales de mayor edad se les pueden dar raciones una o dos veces al día, siempre y cuando se mantengan los requerimientos nutricionales, el concentrado sea de calidad y se tenga en cuenta la raza y el peso de la mascota”, agregó el veterinario.
Igualmente se “debe evitar dar a las mascotas golosinas de premio, pues esto crea un mal Hábito alimenticio”.
También los perros y gatos se pueden someter a ejercicios prolongados si no presentan ninguna patología. Antes de esto, “es necesario que sus amos hablen con un veterinario para recibir orientación respecto a la raza y edad pues para todas las mascotas el proceso de reducción de peso es diferente”, finalizó Joves.
Teniendo en cuenta esto, la seriedad con la que se combata ese sobrepeso tendrá felices a los “animalitos”, vivirán mejor, el amo seguramente gastará menos en cuidados médicos y garantizará que ese “mejor amigo” sea su compañía por mucho más tiempo.
Tomado de elheraldo.com
