Según informe preliminar del Comandante de Bomberos de esa localidad, la vivienda había sido construida en su totalidad en madera y palma y se encontraba ubicada a una distancia de dos horas y media de camino de herradura del casco urbano de Támara.
La casa servía de morada para el núcleo familiar de Rogelio Sigua (padre), Bersave Tumay (madre) y sus hijos Angy, Dubarne y Yuli Sigua Tumay, más dos personas que colaboraban con las actividades diarias de la familia.
Dentro de la información recaudada por esta entidad de socorro pudieron escuchar a las víctimas de este siniestro que cuando se inició la conflagración algunas personas pertenecientes a la familia se encontraban dejando los almuerzos a los adultos que laboran en el campo, por lo tanto, la familia presume que la deflagración se pudo iniciar por alguna chispa de candela surtida por el fogón de leña del cual se servían para la preparación de los alimentos.
Lo cierto es que en lo transcurrido de este año ya van tres incendios en viviendas construidas con madera y palma en esta localidad, convirtiéndose en una situación crítica para las personas que lo pierden todo, sus enceres, menaje, ropa, cama y demás artículos, quedando literalmente en la inopia; situación que se agrava cuando las familias que ya han sido víctimas por estas conflagraciones denuncian que lamentablemente nunca recibieron ayudas de manera expedita por los comités de gestión del riesgo ni departamental ni municipal.
