La noche del domingo 4 de agosto se vivió en total anormalidad en varios sectores nocturnos de Yopal, luego de que varios clubes, bares y casas de lenocinio decidieran no abrir sus puertas por temor a amenazas provenientes del grupo que se autodenomina como “Renacer ERPAC”.
La decisión de suspender actividades se tomó tras la circulación de mensajes intimidatorios enviados por WhatsApp, en los que se exige a los propietarios el pago de una cuota semanal de un millón de pesos. Las imágenes difundidas muestran armas de fuego, explosivos artesanales y mensajes manuscritos en los que se advierte sobre represalias a quienes no accedan a los pagos exigidos.
Pese a que tanto el Ejército como la Policía han manifestado públicamente que no reconocen la existencia operativa de dicho grupo en el departamento, lo cierto es que el efecto de las intimidaciones fue inmediato: varios negocios nocturnos permanecieron cerrados, generando alarma entre comerciantes, trabajadores del entretenimiento nocturno y ciudadanía en general.
“Nos dijeron que si no pagábamos esa plata semanal, venían por nosotros. No vamos a exponer a nuestras empleadas ni a los clientes. Nadie quiere trabajar con esa amenaza encima”, expresó uno de los propietarios afectados, quien pidió reserva de su identidad.
Según los afectados, las extorsiones no son nuevas, pero la reciente difusión de las imágenes —donde incluso se imponen plazos— incrementó el nivel de temor entre quienes operan en este tipo de negocios. Empleados, trabajadoras sexuales y clientes frecuentes han manifestado sentirse vulnerables ante la ausencia de garantías de seguridad.
Ante la situación, las autoridades informaron que se iniciaron investigaciones formales para establecer la procedencia de los mensajes y dar con los responsables de las amenazas. Además, se ordenó un refuerzo en los patrullajes nocturnos, especialmente en los sectores donde operan estos establecimientos.
Las autoridades hicieron un llamado a los afectados a presentar las denuncias formales y reiteraron que no se puede ceder ante las presiones de estructuras delictivas que buscan sembrar el miedo en la ciudad.
