Este jueves, dos atentados violentos en Antioquia y Cali dejaron un saldo de al menos 13 personas muertas y varios decenas de heridos, y provocaron una respuesta inmediata del Gobierno con medidas de seguridad a nivel nacional.
En zona rural de Amalfi, Antioquia, un dron atacó un helicóptero de la Policía que participaba en labores de erradicación manual de cultivos ilícitos, provocando su caída. El incidente dejó 8 policías muertos y 8 heridos, informaron medios como AP y La Silla Vacía. Las autoridades atribuyen el ataque a disidencias del Frente 36 del Estado Mayor Central.
Por otro lado, en Cali un camión cargado con explosivos detonó frente a la Escuela Militar de Aviación, causando un saldo preliminar de 5 a 6 muertos y entre 36 a 60 heridos, según distintos reportes oficiales.
El Comandante General de la fuerzas militares, Hugo López Barreto, ordenó de inmediato el acuartelamiento nacional, por lo que todas las unidades del Ejército permanecerán desplegadas y en alerta máxima.
El presidente Gustavo Petro, desde Valledupar, calificó los hechos como actos terroristas y responsabilizó a disidencias de las FARC, así como al Clan del Golfo. Anunció que estos grupos serán declarados terroristas perseguibles y pidió al mundo que los considere como tales.
En Cali, el alcalde Alejandro Éder calificó el ataque como “narcoterrorista”, ordenó el refuerzo de la seguridad, impuso restricciones vehiculares, y ofreció recompensa de 400 millones de pesos por información que conduzca a los responsables.
El gobernador de Antioquia activó la red hospitalaria y aseguró que la zona rural afectada es disputada por grupos armados como las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo.
